El niño asesino vuelve a conmocionar a los británicos

Lourdes Gómez LONDRES/COLPISA.

INTERNACIONAL

Jon Venables, que mató a un menor de dos años en 1993, regresa a la cárcel acusado de poseer pornografía infantil

27 jun 2010 . Actualizado a las 02:25 h.

Jon Venables mató con diez años a un pequeño de dos, James Bulger. Actuó con su amigo del barrio, Robert Thompson, en un crimen espeluznante que provocó ira entre los británicos. Los dos chavales secuestraron al niño mientras su madre hacía la compra en un centro comercial de las afueras de Liverpool, el 12 de febrero de 1993. Lo arrastraron por las calles hasta la vía de tren, donde lo torturaron hasta la muerte. Ambos menores pasaron a distintos centros de detención hasta su puesta en libertad condicional, con nuevas identidades, en enero del 2001. Tenían 18 años.

Ahora, Venables vuelve una vez más a despertar ira y afán de venganza. El pasado febrero ingresó en prisión, con su identidad protegida por miedo a ser atacado por otros presos. El entonces ministro de Justicia, Jack Straw, confirmó el retorno a la cárcel del niño asesino por supuestas infracciones «extremadamente graves» de las reglas de su libertad «bajo licencia». Pero hasta esta semana no se dio a conocer el motivo que ha vuelto a encerrar a este joven de 27 años: un presunto doble crimen de pornografía infantil. El 23 de julio, la Fiscalía acusará a Venables ante el juez de almacenar en su ordenador imágenes indecentes de menores y de facilitar la distribución electrónica de siete de ellas. La vista será pública y Venables tendrá la oportunidad de declararse culpable o inocente. Probablemente intervendrá por videoconferencia desde prisión. Del juez dependerá el curso que siga este caso sin precedentes en la reciente historia penal del Reino Unido.

Anonimato de por vida

Venables y Thompson tienen garantizado el anonimato de por vida. Lo obtuvieron en el 2001, tras cumplir ocho años de privación de libertad de una sentencia a cadena perpetua. Estuvieron recluidos el plazo de tiempo que recomendó el magistrado en 1993 y que fue ratificado más tarde por presión del Tribunal Europeo.

Es la primera vez que la Fiscalía tropieza con un caso con tantas ramificaciones. De hecho, según una portavoz, no hay constancia de que un ex reo haya incumplido los términos de su libertad condicional y se viera forzado a comparecer ante la Justicia con la nueva o vieja identidad.

Nombre y apellidos

Mientras, la prensa británica y un amplio sector de la población presionan para que se desvele el nombre y apellidos adoptados por Venables desde el 2001. Quieren conocer también la localización de la cárcel en la que está preso. Y reclaman permiso para publicar una fotografía suya contemporánea. El juez ha dictado una orden en la que advierte a los medios y a los proveedores de Internet que pueden acabar en prisión o con sus bienes requisados si contribuyen de algún modo a identificar al detenido o su paradero.

Los medios obtuvieron antes autorización del magistrado para difundir detalles del presunto crimen de pornografía infantil. La Fiscalía acusa a Venables de descargar de Internet 57 fotos indecentes de menores entre febrero del 2009 y su ingreso en prisión, hace cuatro meses. También le responsabiliza de facilitar la distribución electrónica de siete imágenes de niños en tanto que tenía instalado en su ordenador un programa de intercambio de ficheros, las llamadas aplicaciones P2P. De momento, no hay pruebas de que esas supuestas fotografías de abusos saltaran del disco duro del acusado al ciberespacio. Ambos delitos se penalizan con condenas en prisión de hasta diez años.

La posibilidad de que Venables haya vuelto a delinquir provoca rabia en muchos, incluidos los familiares de James Bulger. El niño asesino, que nunca debió salir de prisión, según su juicio, ya es también sospechoso de pederastia. De ser declarado culpable, seguirá en la cárcel durante muchos años. Y poco podrían hacer entonces las autoridades para proteger su identidad.