El pacto con EE.UU. sobre Okinawa resquebraja el Gobierno de Japón

Patricia Souza TOKIO/EFE.

INTERNACIONAL

El primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, acordó ayer con Estados Unidos mantener dentro de Okinawa una polémica base norteamericana, lo que incumple una de sus principales promesas electorales y causó la primera baja en su joven Gobierno.

La decisión, a la que se opone mayoritariamente la población de Okinawa, puede acabar costándole el cargo a Hatoyama, muy impopular por su manejo del tema y que ayer, por primera vez, tuvo que cesar a una ministra, líder del pacifista Partido Social Demócrata (PSD), por rechazar el pacto con Washington.

El acuerdo, anunciado simultáneamente por Tokio y Washington, implica que la base aérea de Futenma, con 2.000 marines de EE.?UU. y ubicada en plena zona urbana de Ginowan, sea trasladada a Nago, un área menos habitada al norte de la isla nipona de Okinawa. En sustancia es un pacto idéntico al firmado en el 2006 por el Ejecutivo anterior del Partido Liberal Demócrata (PLD), que gobernó Japón durante 54 años, pese a que el actual primer ministro había prometido anularlo, antes de llegar al poder en septiembre.

En una conversación telefónica, Hatoyama y el presidente Barack Obama expresaron su satisfacción por un acuerdo que definieron como «viable» desde el punto de vista operativo y «sostenible» políticamente, según la Casa Blanca.

El plan «no es perfecto» pero la presencia militar de EE.?UU. es «indispensable» para la seguridad de Japón, argumentó ayer en rueda de prensa el dirigente nipón, cuyo partido, el Democrático, tiene mayoría absoluta en la Cámara baja pero gobernaba en coalición con los minoritarios PSD y Nuevo Partido del Pueblo.

Una promesa electoral

Hatoyama ha tardado ocho meses en decidir que todo siga igual sobre Futenma, un asunto que ha dominado la vida política nipona en su corto mandato, por delante de la crisis o la elevada deuda pública, y por cuya solución ha llegado a amagar con la dimisión.

En el camino se ha dejado gran parte de su credibilidad política y el mayoritario respaldo con que arrasó en los comicios, al tiempo que ha inflamado las protestas en Okinawa, donde las tropas de EE.?UU. son muy impopulares, ha azuzado el debate sobre la presencia militar norteamericana en Japón y ha deteriorado la relación con Washington. La popularidad del primer ministr o, que superaba el 70% hace ocho meses, apenas roza hoy el 20%.