Miles de cubanos cierran filas con el régimen y atacan a los que le reclaman respeto a los derechos humanos

Milagros López de Guereño

INTERNACIONAL

02 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Decenas de miles de trabajadores cubanos se manifestaron ayer por toda la isla con motivo del Primero de Mayo contra la «injerencia yanqui» y de sus «lacayos de la Unión Europea», responsables, según el Gobierno, de la campaña para desprestigiar la revolución después de la muerte del opositor Orlando Zapata, la huelga de ayuno de 67 días de Guillermo Fariñas y de las protestas de las Damas de Blanco, familiares de disidentes presos.

Hubo actos masivos en todo el país. El central tuvo lugar en la plaza de la Revolución de La Habana. Lo presidió Raúl Castro («el compañero general presidente», según el animador) tocado con un gran sombrero de paja y vestido con una guayabera blanca. El sucesor de Fidel, este ausente de la cita anual desde el 2007, no habló.

Observó junto a altos cargos del régimen y 1.300 invitados de 34 países el desfilar de pancartas industriales con lemas como «Unidad», «Fortaleza», «Venceremos», «Se puede» y un mar de banderas cubanas. Entre los carteles artesanales enarbolados entre la multitud, apiñada como pocas veces, destacó el que decía: «La Unión EuroPEA, ¡Fo, qué peste!». Hay que recordar que, en cubano, PEA equivale a ventosidad, para decirlo finamente.

Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), expresó en un discurso breve que las marchas eran «la más enérgica y firme respuesta» a quienes desde «los centros de poder» en EE.?UU. y la UE, «secundados por grupúsculos mercenarios internos, intentan desacreditarnos con falsas calumnias fruto de su odio ancestral».

Los residentes en el centro de la capital llegaron a la plaza caminando en fervorosas columnas y quienes viven más lejos lo hicieron en una flota de autobuses preparada para la ocasión. Un éxito de participación, que hizo sonreír de satisfacción a Raúl Castro, pero costoso para las finanzas dada la cantidad de telas, carteles, banderas y camisetas, esta vez rojas y azules, utilizadas.