Los diputados de Ucrania, a golpes por la permanencia de la flota rusa

Ania Tsukanova

INTERNACIONAL

Gritos de «¡muerte a los traidores!» entre los miles de opositores que se manifestaron frente al legislativo

28 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Ni las protestas en las calles de Kiev ni los huevazos, botes de humo, peleas e insultos en el Parlamento de Ucrania impidieron ayer que los parlamentarios aprobaran la permanencia durante 25 años más de la flota rusa del mar Negro en Crimea. Pese a la bronca sesión, unos 236 diputados sobre 450 -diez más de los necesarios- votaron a favor de que los rusos sigan en el puerto ucraniano de Sebastopol hasta el año 2042, cuando la concesión finalizaba en el 2017.

«El acuerdo fue aprobado», declaró el presidente de la Cámara, Volodimir Litvin, que presidió la sesión protegiéndose de la lluvia de huevos con dos paraguas abiertos por sus secretarios.

La oposición ya había anunciado que boicotearía la sesión, ante su impotencia por evitar la aprobación, y lo primero que hizo fue cubrir sus escaños con una enorme bandera ucraniana. Durante el debate, los diputados de uno y otro bando intercambiaron a gusto argumentos, insultos y, en varias ocasiones, puñetazos y tirones de pelo. Unos desconocidos arrojaron varios botes de humo. Un diputado opositor fue hospitalizado tras sufrir una conmoción cerebral.

«Lo que sucedió en el Parlamento es una usurpación militar», escribió el ex presidente Víktor Yúshchenko en su web. Un diputado opositor, Andri Shkil, del bloque de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, fue más duro aún, calificando de «lacayos del Kremlin» a los 236 diputados que votaron a favor del acuerdo. «El objetivo de Yanukóvich [que preside el país desde febrero] es provocar una guerra civil», acusó.

Frente al Parlamento, miles de opositores prooccidentales se manifestaron al grito de «¡Muerte a los traidores!» y «¡Crimea es nuestra, fuera la flota de Moscú!». Un fuerte dispositivo policial frenó su avance hacia la sede del legislativo, además de mantener separados a los manifestantes antirrusos, entre los que estuvo Timoshenko, de unas centenas de fieles a Yanukóvich, agrupados tras un cartel que decía «Ucrania y Rusia, aliados estratégicos».

Casi simultáneamente, la Duma (Cámara baja rusa) aprobó por unanimidad -410 diputados votaron a favor y ninguno en contra- el acuerdo, que había sido firmado el miércoles por Yanukóvich y el presidente ruso, Dmitri Medvédev. A cambio, Rusia rebajará un 30% el precio del gas que le vende a Kiev.

El acuerdo ilustra el acercamiento entre Rusia y Ucrania tras las tensas relaciones durante la presidencia prooccidental de Yúshchenko.