El rey acepta la dimisión de Leterme cinco días después de que la presentase
27 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El rey belga, Alberto II, aceptó ayer la dimisión del primer ministro, Yves Leterme, tras constatar la imposibilidad de poner de acuerdo a francófonos y flamencos en torno al «expediente caliente» del distrito electoral de Bruselas-Hal- Vilvoorde, agriamente disputado entre las dos comunidades lingüísticas belgas.
Apenas cinco meses después de que Leterme asumiera por segunda vez el cargo, su Gobierno de coalición saltó el jueves pasado por los aires cuando los liberales flamencos del Open-VLD dieron un violento portazo. No obstante, a pesar de que Leterme presentó de inmediato la dimisión de su Ejecutivo -una amalgama de cinco grupos políticos diferentes-, el monarca había decidido mantenerlo hasta ayer en suspenso y pedido al ministro de Finanzas, el liberal francófono Didier Reynders, que mediara en el asunto.
Finalmente, se abre una nueva etapa de inestabilidad. Esta crisis llega en el peor momento para Bélgica, cuando faltan solo dos meses para que el país asuma el relevo de España en la presidencia semestral rotatoria de la UE. Ahora pueden darse varios escenarios, entre ellos la convocatoria de elecciones anticipadas para junio, extremo que casi todo el mundo quiere evitar, especialmente por la crisis económica que padece el país y por la enorme complejidad para lograr consensos.
La suma de los cuatro partidos restantes de la actual coalición, aparte del flamenco Open-VLD -democristianos flamencos (CD&V) y los francófono liberales (MR), humanistas (CdH) y socialistas (PS)- obtendría la mayoría parlamentaria, pero la parte flamenca quedaría en minoría. Esto restaría toda legitimidad al Gobierno federal en la región norte de Flandes, la más populosa y la que tiene la mayor renta per cápita, en comparación con la empobrecida y francófona Valonia, en el sur.
El distrito conflictivo
Las dos comunidades se disputan los derechos de los francófonos en Bruselas-Hal-Vilvoorde (BHV), una circunscripción flamenca situada en la periferia de la capital. Este distrito ejemplifica la aguda división del país entre flamencos (el 60% de la población) y valones (el 40%).
La aceptación de la dimisión del Gabinete de Leterme II (es la segunda vez que asume el Gobierno belga) es un sonado fracaso para el político flamenco, ex ministro de Exteriores, que en cinco ocasiones ha tenido responsabilidades políticas y en todas ellas ha fracasado en sus propósitos.