El líder de la Liga Norte acusó al presidente del Congreso de ser un «envidioso y un rencoroso»
24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Silvio Berlusconi se encuentra en un difícil momento, atrapado entre sus dos aliados, Gianfranco Fini y Umberto Bossi. La pelea pública del jueves entre ll Cavaliere y Fini durante una reunión del Pueblo de la Libertad (PdL), en la que el segundo no ahorró críticas contra la Liga Norte, enfadó a Umberto Bossi, que ayer amenazó con «la caída vertical del Gobierno y probablemente de una alianza, entre el PdL y la Liga», poniendo así a Berlusconi contra las cuerdas con un claro y contundente «o Fini o yo».
Desde las páginas de Padania , órgano de su partido, el líder de Liga Norte atacó ayer sin piedad a Gianfranco Fini, presidente del Congreso italiano, al que calificó de «envidioso y rencoroso por nuestras repetidas victorias», además de acusarlo de haber «renegado del pacto inicial» entre ellos y de no haber hecho otra cosa que «corroer continuamente todo lo que hemos construido». Para Bossi, no es más que «un viejo gatopardo democristiano que finge construir para demoler y no mover nada». De esta manera, continúa, «ha ayudado a la izquierda. Es más, creo que gracias a él, serán ellos los que ganarán las próximas elecciones».
«Echarlo rápidamente»
Fini está «contra la gente del norte, a favor de los meridionales y contra el federalismo», acusó el líder de la Liga, que se atrevió además a aconsejar a Berlusconi «echarlo rápidamente y no dejarlo ir a la televisión que le daría voz y relieve». «La gente del norte, los legistas», están muy enfadados», avisó. Según explica, sus seguidores quieren y le exigen reformas de tipo federal y por ello «el mecanismo del federalismo fiscal aún es válido, pero debe realizarse rápidamente».
En medio de la polémica, Berlusconi negó una nueva fundación del PdL como hizo el pasado año cuando anunció la fusión de Forza Italia y de Alianza Nacional. Para Il Cavaliere, «ciertas cosas no se pueden repetir».
Dentro del partido arrecian las críticas contra Fini. Para Paolo Bonaiuti, subsecretario de la presidencia del Gobierno y uno de los hombres más cercanos al jefe del Ejecutivo, «la gente no quiere que por una serie de asuntos políticos, el Gobierno caiga». Mientras Maurizio Gasparri, jefe del PdL en el Senado, explicaba que todo depende de «cómo se quiera estar dentro del partido, si se acepta la confrontación o se prefiere el obstruccionismo».
La situación para Fini y sus seguidores es difícil. Falta solo el acto formal para llegar a la ruptura total. Aunque el presidente de la Cámara de Diputados insiste en que no se irá del PdL, de una u otra manera, Berlusconi conseguirá obligarlo a dejar el partido o el cargo institucional.
Para la oposición, lo visto estos días es «desconcertante». Así lo definió Pierluigi Bersani, secretario del Partido Democrático, que añadió que las divisiones en la formación del Gobierno pueden llevar a «una parálisis del país». Antonio di Pietro, de Italia de los Valores, insistió en la necesidad de la «unión de las fuerzas de oposición».