«La oscuridad era densa, olía a sulfuro y los motores se pararon»

Imanol Allende

SOCIEDAD

Moody, el primer piloto en enfrentarse en vuelo a una columna de cenizas, en 1982, justifica las medidas adoptadas que impiden el despegue de los aviones

19 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pocos son los pilotos que han cruzado por entre nubes de ceniza volcánica y lo pueden contar. Eric Moody es uno de ellos, un piloto británico ya retirado que en 1982 se convirtió en un héroe internacional al ser capaz de aterrizar en el aeropuerto de Yakarta un Boeing 747 de la British Airways que realizaba el trayecto entre Londres (Heathrow) y Auckland y que se quedó sin sus cuatro motores por el efecto de la ceniza volcánica. El Ciudad de Edimburgo se introdujo en una enorme nube de ceniza que procedía de la erupción del volcán Monte Galunggung, a unos 180 kilómetros al sureste de Yakarta (Indonesia). Como consecuencia de la densa ceniza volcánica, los cuatro motores se detuvieron. El piloto cuenta ahora su experiencia en una entrevista a La Voz.

-¿Eran conscientes de la situación a la que se enfrentaban?

-Ningún miembro de la tripulación, ni yo, ni mi copiloto, nadie fue consciente de que estábamos cruzando por entre ceniza volcánica. De hecho, no nos enteramos que habíamos cruzado por entre nubes volcánicas hasta dos días más tarde.

-¿Qué es lo que recuerda de aquel momento?

-Solo recuerdo la oscuridad, total, como si se tratara de una noche sin luna, y el olor a sulfuro que se apoderó del interior del aparato. La oscuridad era densa y los motores del avión se pararon.

[El avión fue desviado a Yakarta con la esperanza de que los motores volvieran a activarse. Moody al ver que el aparato se quedó sin fuerza, lo hizo planear para salir de la nube. Tras ello, se activaron los motores, aunque uno volvió a detenerse. Los otros tres le permitieron tomar tierra con total seguridad. El comandante del vuelo contó que, al darse cuenta de que habían fallado los motores, pensaron inicialmente que habían cometido algún error; luego comprobaron, aliviados, que el problema no se había debido a un error humano].

-¿Por qué son tan peligrosas las cenizas volcánicas?

-Las nubes de ceniza están llenas de restos volcánicos, similares en consistencia al polvo de talco, lo que roza y desgasta las ventanas del avión y el interior de los motores.

-¿Le parece correcto que se hayan suspendido casi todos los vuelos en Europa?

-Sí, me parece una medida acertada. Lo que a mí me ocurrió no es lo que ha motivado que se hayan tomado tales medidas, pero sí es verdad que después de lo ocurrido en Yakarta se instalaron centros especializados para alertar de las cenizas volcánicas en vuelo, los Current Volcanic Ash Advisories (AAC), que controlan la actividad volcánica en todo el mundo.

[Un incidente casi idéntico ocurrió el 15 de diciembre de 1989, cuando el vuelo 867 de la KLM, un B747-400 que realizaba el trayecto entre Ámsterdam y Anchorage (Alaska), se introdujo sin percatarse en una enorme nube de ceniza volcánica procedente del monte Redoubt. A los pocos minutos, los cuatro motores del aparato se detuvieron debido a un problema con los compresores. Una vez que el aparato abandonó la nube de ceniza, la tripulación fue capaz de reiniciar cada motor y luego hacer un aterrizaje seguro en Anchorage].