A la falta de agua en muchas casas se añade el problema en la agricultura y la ganadería
18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Dice un viejo refrán que siempre que llueve, escampa, refiriéndose al inevitable fin de los problemas. Pero eso, justamente a la inversa, es lo que no acaba de pasar en Cuba. A los huracanes y otras adversidades sufridas por la isla, se suma ahora una intensa sequía que hace más vulnerable la ya débil economía y aún más difícil el día a día de millones de cubanos de a pie.
Durante los últimos quince meses se han registrado notables déficits en los embalses, que en no poco lugares llegan a ser extremos. Expertos consideran el 2009 como el cuarto año de menos lluvia en los últimos 109, lo que ha afectado al suministro a más de 500.000 personas.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades y de los llamamientos al ahorro, amplias zonas del oriente y centro del país sufren la escasez de agua y su población se ve forzada a recorrer grandes distancias para buscar un poco de líquido.
Cauces y pozos secos
Ni siquiera en lugares como el poblado de Falcón, -del municipio de Placetas, en la provincia central de Villa Clara- bendecido con la afluencia de dos ríos, están mejor las cosas. En estos momentos sus cauces están casi secos y la mayoría de sus pozos ya no dan agua. La alternativa son las pipas , camiones cisterna que pasan una vez por semana y que son apenas una gota en el desierto.
Esta situación agobia a muchos, como Yisel Rojas, profesora de la Universidad Central de Las Villas. «Yo estoy embarazada y se nos crea un problema grave con la llegada del bebé, pues como se sabe hay que lavar muchas cosas cuando se tiene un niño pequeño y ahora mismo tenemos que buscar el agua a una distancia superior a los 500 metros. Mi esposo trabaja todo el día, por lo que tengo que esperar a que él regrese para que llene los tanques y ni contar con las pipas , pues a esta parte del pueblo no llegan».
Para Cruz León, las más afectadas son precisamente las mujeres. «Hay que recorrer grandes distancias para poder llenar un cubito. A mí me dan lástima esas mujeres que van con sus hijos en busca del agua».
Agricultura y ganadería
A otros, como al carpintero Reidel Brito le preocupan otras implicaciones de la sequía. «No solo escasea el agua, sino también las viandas y los vegetales. Ahora mismo no se ha podido sembrar el maíz, ni la yuca, a la espera de que lleguen las lluvias del verano».
Lo corrobora el agricultor Ramón González. «Yo tengo 88 años y te puedo asegurar que esta es una de las peores sequías que he visto, se han secado todos los arroyos y los ríos tienen tan poca agua que hay lugares en los que se puede atravesar con solo dar un salto. Esto afecta a las cosechas, al ganado y hasta a nosotros que tenemos que movernos para poder buscar el agua de beber, pues el pozo que tenía en casa se secó hace un mes».
Efectivamente, la sequía no solo impacta en la agricultura, también la ganadería siente sus efectos. En la provincia de Camagüey, se reporta que unas 130.000 reses de vacuno, aproximadamente la quinta parte del rebaño total, sufren de sed intensa por el agotamiento o reducción de las fuentes de abastecimiento superficiales y subterráneas.
«Es triste ver el paisaje, con toda esa hierba seca, y los ríos, casi no corren. Hace mucha falta que llueva», dice Rosa Lugo, maestra jubilada.
La esperanza está en la temporada lluviosa, que debe comenzar muy pronto. La tradición afirma que es de buena suerte bañarse en el primer aguacero de mayo y seguramente esta vez muchos lo harán. Otro antiguo refrán recuerda que cuando llega algo muy esperado es «como lluvia de mayo». Para los cubanos ahora, nunca mejor dicho.