Afirma que el Gobierno del general y la policía obstaculizaron la investigación sobre el crimen
17 abr 2010 . Actualizado a las 02:43 h.El informe de la ONU sobre el asesinato de la ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto, dado a conocer ayer, concluye que su muerte se podría haber evitado si el Gobierno de Pervez Musharraf hubiera provisto las medidas de seguridad adecuadas. El documento señala que el entonces presidente paquistaní falló en proveer la protección necesaria y apunta que no aplicó las mismas medidas de seguridad que las que utilizó para dos ex primeros ministros de su partido. Además, critica los fallos cometidos en la investigación de la muerte.
El informe denuncia que el Gobierno de Musharraf, en vez de proveer a Bhutto de un plan de seguridad adecuado, «confió» en las autoridades provinciales y no les dio las «necesarias instrucciones». «Es particularmente inexcusable -sostiene- el fallo del Gobierno en dirigir a las autoridades provinciales en proveer a Bhutto de las mismas medidas de seguridad que ordenó el 22 de octubre del 2007 para otros dos ex primeros ministros que pertenecían al partido que apoyaba al general Musharraf».
«Este trato discriminatorio es profundamente preocupante dado el devastador intento de atentar contra la vida [de Bhutto] tres días antes [de su asesinato] y de las concretas amenazas contra ella rastreadas por la ISI [servicios de inteligencia]».
El informe califica las medidas de seguridad llevadas a cabo por la policía de Rawalpindi de inefectivas e inadecuadas, mientras que apunta que el plan de seguridad «se centraba insuficientemente en la protección de Bhutto» y no fue aplicado totalmente. «Aunque preveía el despliegue de 1.371 policías, el que se hizo no llegó a tal cifra». También critica que la policía se coordinó de manera «pobre» con la seguridad del partido de Bhutto, el PPP.
El documento dice que se dejó a Bhutto en una posición de vulnerabilidad en un vehículo «severamente dañado» que no pudo transportarla al hospital al marchar de manera «irresponsable y precipitada» el coche a prueba de balas que iba en el convoy de refuerzo. Además, apunta que las «acciones y omisiones» por parte de la policía del distrito inmediatamente después del asesinato causaron «un irreparable daño» a la investigación, como limpiar con una manguera la zona del crimen y «fallar» en la recogida de pruebas.
El informe es duro con la decisión del jefe de la policía de Rawalpindi de «prevenir de manera deliberada» una autopsia de Bhutto que dificultó una determinación definitiva de la causa de su muerte. Asimismo, afirma que las agencias de inteligencia de Pakistán y funcionarios del Gobierno «paralizaron severamente» la investigación, «lo cual impidió una libre búsqueda de la verdad».
El informe también criticó la rueda de prensa organizada por Musharraf el día después del asesinato, en la que se aseveró que la muerte de Bhutto ocurrió cuando esta se golpeó la cabeza con el vehículo en el que iba y en la que se dijo que Al Qaida y el líder talibán Baitullah Mehsud fueron responsables de la bomba. Para la comisión, tales aseveraciones se hicieron antes de que se iniciara la investigación.