Los rebeldes sorprendieron a los agentes que volvían de realizar prácticas en un bosque y mataron a unos 70
07 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Considerada por el Gobierno de la India como la más grave amenaza interna, la guerrilla maoísta lanzó ayer uno de sus ataques más sangrientos contra las fuerzas de seguridad, que dejó más de 70 muertos en el estado centroriental de Chhattisgarh.
El ataque ocurrió entre las seis y las siete de la mañana, cuando una unidad de la Fuerza de la Reserva Central de la Policía volvía de tres días de prácticas en el bosque de Mukrana, en la región de Bastar, explicó el portavoz de la Policía regional, R.?K. Vij.
En ese momento, «un gran número» de maoístas se lanzaron sobre la unidad y comenzaron a disparar contra los agentes tras volar su vehículo antiminas y desencadenar varias explosiones, añadió.
Otras fuentes policiales citadas por las agencias indias IANS y PTI calcularon entre 700 y 1.000 el número de guerrilleros y en un centenar el de policías de la unidad atacada.
Tras la emboscada, las autoridades ordenaron el despliegue de un amplio grupo de policías regionales en el lugar, donde las autoridades recuperaron los cadáveres de los agentes y utilizaron un helicóptero para evacuar a una decena de heridos.
«Las bajas son muchas y estoy profundamente conmocionado por la pérdida de vidas. Esto muestra la naturaleza salvaje de los maoístas y la brutalidad de la que son capaces», reaccionó el ministro de Interior indio, Palaniappan Chidambaram.
El área de Bastar comprende cinco distritos en unos 40.000 kilómetros cuadrados, y está considerada el eje principal de las actividades de la guerrilla maoísta, que, según el primer ministro indio, Manmohan Singh, supone la amenaza interna más grave del país.
A pie por el bosque
Aunque un experto en la zona criticó a las tropas por «descuidar las normas de lucha contra la guerrilla» y penetrar en el bosque motorizados, Vij afirmó que la unidad iba a pie y llevaba solo un vehículo antiminas para su protección.
El Gobierno indio lanzó en septiembre del 2009 la operación antimaoísta Caza Verde, objeto de críticas entre intelectuales que denunciaron que unos 200.000 adivasis (población tribal) han tenido que abandonar sus hogares por los combates.
Según las autoridades, la violencia maoísta es la que más muertos ha ocasionado en la India en los últimos años -591 civiles, 317 miembros de las fuerzas de seguridad y 217 insurgentes en el 2009-, por encima del conflicto de Cachemira.
La guerrilla permanece sobre todo activa en el llamado cinturón rojo, un territorio en el centro y el este de la India donde los rebeldes tienen numerosos campos de entrenamiento y buscan el apoyo del campesinado.
Los maoístas luchan por una revolución agraria comunista, y recurren a sabotajes de instalaciones vitales, atentados contra las fuerzas de seguridad y campañas de extorsión a la población. Su influencia ha crecido en los últimos meses y, en febrero, su líder, Koteswar Rao, ofreció una tregua de 72 días al Gobierno a cambio de que cesara su operación militar y se aviniera al diálogo. Chidambaram le exigió renunciar a la violencia como condición previa.