Los grandes partidos temen que de los comicios del 6 de mayo no salga un gobierno con amplia mayoría
07 abr 2010 . Actualizado a las 10:21 h.Los 45 millones de británicos con derecho a voto ya tienen cita oficial con las urnas. Será el próximo 6 de mayo, cuando el actual primer ministro, Gordon Brown, pase su selectividad ante los británicos, su primera consulta seria con la opinión del electorado desde que su predecesor, Tony Blair, cediera a sus presiones y lo colocara por decreto como heredero de las llaves del 10 de Downing Street.
La campaña electoral lleva ya semanas en marcha pero, sin duda, en las próximas cuatro se intensificará de cara a una de las elecciones más reñidas y ajustadas de los últimos tiempos. Aunque los últimos sondeos dan una clara ventaja a los tories de David Cameron, entre cinco y diez puntos, los laboristas, que acusan el desgaste después de trece en el Gobierno, confían en que los británicos los vean como los únicos artífices posibles de la recuperación económica del país.
El anuncio de Brown llegó tras reunirse con la reina Isabel II en y comunicarle su disposición de disolver el Parlamento el próximo lunes. En realidad, la fecha del 6 de mayo se conocía desde hacía tiempo, ya que se trata del tradicional primer jueves del mes de mayo y en esa fecha están convocadas además elecciones locales en Inglaterra.
El todavía primer ministro no perdió el tiempo. Nada más volver de Buckingham Palace, presentó el que será su punto central de la campaña laborista: la recuperación económica. «El Reino Unido está en el camino de la recuperación, y nada debería de poner en riesgo esta recuperación», indicó Brown, quien pidió al electorado que «elija la decisión correcta, como nosotros hemos hecho en los últimos 18 meses, lo que ha resultado en una recuperación del empleo y de la calidad de vida».
Los conservadores saben que si quieren gobernar con una mayoría aunque sea pequeña, deberán de robar más circunscripciones a los laboristas que en ningún otro momento desde 1931, 128 en total. «Estoy convencido de que lo lograremos», dijo Cameron, «pero deberemos visitar todos los rincones del país, va a ser necesario un enorme esfuerzo de todos». Los tories tienen por delante además el reto de conservar las 198 circunscripciones en las que se impusieron hace cinco años para alcanzar la cifra decisiva de los 326 diputados.
Por su parte, los Liberal Demócratas llegan a estas elecciones con un particular buen sabor de boca, ya que nunca antes se habían visto como bisagra para la formación de un Gobierno compartido con conservadores o laboristas. Su líder, Nick Clegg, calificó el anuncio de la fecha de las elecciones como «el comienzo del fin de Brown». Clegg agregó que «los británicos tienen en su mano la posibilidad de elegir entre la vieja política del bipartidismo y algo nuevo, diferente, lo que les pueden ofrecer los liberal demócratas»
La incertidumbre va a ser una característica de esta campaña electoral, ya que lo que se prevé es un Parlamento sin mayoría, lo que aquí se denomina un «hung parliament», un parlamento colgado, algo que no ocurre en el Reino Unido desde 1974. Los debates televisivos se celebrarán los días 15, 22 y 29 en las tres principales cadenas nacionales y en ellos participará el liberal Nick Clegg.