Los republicanos logran retrasar la aprobación de un anexo a la reforma sanitaria de Barack Obama
INTERNACIONAL
La oposición ya había advertido que utilizaría todas y cada una de las armas que el Congreso pone a su disposición para tratar de dilatar el proceso de la ley.
26 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los republicanos lograron retrasar ayer la aprobación de un anexo a la ley de sanidad de Barack Obama, lo que obligó al Senado a devolver el texto a la Cámara de Representantes de EE.UU. La oposición ya había advertido que utilizaría todas y cada una de las armas que el Congreso pone a su disposición para tratar de dilatar el proceso de la ley.
El domingo, la Cámara baja aprobó la ley de reforma sanitaria -que Obama firmó el martes-, pero también un paquete de enmiendas a dicha ley. Este último debía ser aprobado sin cambios el miércoles en el Senado, algo que no ocurrió. Tras una sesión maratoniana de 40 enmiendas republicanas derrotadas por los demócratas, el Senado devolvió el plan a la Cámara baja porque la oposición logró eliminar dos cláusulas, ya de madrugada del jueves, al demostrar que violaban los procedimientos legislativos. Las cláusulas en sí no ponen en peligro la ley, se refieren a becas para estudiantes de bajos ingresos, pero han permitido a los republicanos poner una piedra en el camino.
Las enmiendas con los cambios fueron finalmente aprobados ayer en el Senado y pasaron de nuevo a la Cámara baja, que tenía previsto aprobarlas alrededor de las seis de la madrugada de hoy, hora española.
Pero el ambiente político sigue caldeado. Si el miércoles una decena de demócratas denunciaban amenazas, ayer el FBI investigaba la procedencia y el contenido de un sobre con polvo blanco y amenazas que llegó a la oficina del congresista demócrata por Nueva York, Anthony Weiner. La carta contiene críticas a la recién aprobada reforma.
Para tratar de explicar la ley a los estadounidenses, el presidente viajó a Iowa. «Pueden hacer todo lo que quieran, pero solo hay una cosa clara y es que la reforma sanitaria ya no tiene marcha atrás», dijo. Aunque ayer dos encuestas mostraban una leve mejoría en la opinión pública, con tan solo un 46% de la población en contra frente al 51% que había hace una semana, lo cierto es que más de la mitad de los estadounidenses siguen dando un suspenso a Obama.