Brown y Sarkozy luchan por formar junto a Berlín el eje central europeo

Imanol Allende

INTERNACIONAL

No logran un acuerdo sobre los pasos a dar en la reforma de la regulación financiera internacional

13 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, mantuvieron una reunión ayer en Londres en la que no faltaron los elogios entre ambos líderes políticos. Sin embargo, la realidad es otra. Continúan subyaciendo los decimonónicos celos diplomáticos entre Londres y París por ver quién forma junto a Berlín la columna vertebral europea y persisten las diferencias sobre cómo responder a la crisis financiera internacional

La reunión celebrada en Downing Street tenía un doble motivo: la preparación del próximo Consejo Europeo dedicado a la estrategia económica de la Unión Europea hasta el 2020 y la necesidad de Londres y París de negociar un compromiso sobre el proyecto europeo para regular los fondos especulativos y otros productos alternativos.

Pero antes de entrar en materia económica, ambos políticos quisieron despejar las dudas surgidas en los últimos meses sobre un distanciamiento de París, que mira cada vez más a la Alemania de Angela Merkel dando la espalda a un Reino Unido debilitado en su papel de líder financiero europeo por la reciente crisis y por la larga y criticada gestión del Partido Laborista.

Los dos políticos calificaron las relaciones diplomáticas como «más fuertes que en cualquier otro momento desde la Segunda Guerra Mundial». Una «entente formidable», como la describió Brown, piropo que respondió por Sarkozy al indicar: «Sigo convencido de que la posición de nuestros amigos británicos está en el centro de Europa. Los necesitamos».

El mensaje de Sarkozy era una advertencia al euroescéptico Partido Conservador de David Cameron, que podría llegar al poder en dos meses. De hecho, el presidente galo mantuvo una reunión posterior con Cameron, en la que subyacía el deseo del líder galo por conocer de primera mano cuál será la postura de un Cameron premier con respecto a Europa. Un gran sector del partido conservador es marcadamente antieuropeo y el líder tory , en los últimos meses, se ha dejado llevar por el impulso del sector más euroescéptico de su partido. Sarkozy no escondió su «malestar» por la decisión de retirar a los tories del grupo de centroderecha del Parlamento Europeo.

Diferencias

Las diferencias entre ambos Gobiernos fueron evidentes al reconocer, tanto Sarkozy como Brown, sus discrepancias sobre la directiva europea para regular los hedge funds o fondos de inversión libre (especulativos) y las firmas de capital de riesgo. Tampoco hubo acercamiento sobre la creación de un fondo monetario europeo, que Sarkozy apoya y Brown rechaza, ni sobre la implantación de una tasa global a los bancos. «Estamos intentando encontrar un punto de equilibrio que nos permita regular y garantizar la transparencia, evitar los riesgos del sistema y asegurar que el centro financiero de Londres no se sienta amenazado o dañado», explicó Sarkozy.

En lo que sí coincidieron fue en criticar a Washington por los obstáculos que ha encontrado el consorcio europeo EADS para llevarse un contrato de suministro de aviones cisterna para las Fuerzas Armadas estadounidenses. «El tratamiento aplicado por EE.?UU. ante un aliado como Europa no es el adecuado», dijo Sarkozy, y agregó que «la lucha contra el proteccionismo no consiste solo en hablar, hay que demostrarla con hechos».