Irlanda da por anulados tres mil matrimonios celebrados desde el 2007 en las embajadas en Dublín

Imanol Allende

INTERNACIONAL

11 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Al menos tres mil matrimonios contraídos desde noviembre del 2007 en las embajadas extranjeras establecidas en la República de Irlanda son nulos o ilegales. La situación es tan embarazosa para el Gobierno irlandés que ha pedido ayuda a España, que ejerce la presidencia de la Unión Europea, para poder solventar el problema y calmar a los países comunitarios y extracomunitarios afectados.

El problema surgido es de forma. Según la Oficina General de Registros de Irlanda, todos aquellos matrimonios celebrados en embajadas extranjeras no son reconocidos por la ley irlandesa. Los matrimonios deben de ser realizados por un registrador autorizado y tienen que llevarse a cabo en los lugares destinados para tal fin.

Varias embajadas han mostrado su malestar, ya que si bien el problema se conocía desde hacía un mes, solo la semana pasada fueron informadas por la Oficina General de Registro sobre la ilegalidad de las ceremonias. «El problema es más grave porque nadie nos ha informado de que estas ceremonias eran ilegales y hemos seguido realizándolas hasta hace unos días», explicaba una portavoz de la Embajada lituana en Dublín, donde desde el 2007 se han oficiado más de cien bodas. La mayoría de las ceremonias se han llevado a cabo en las embajadas de los países del Este. Solo en la embajada polaca, más de 500 en los últimos dos años y medio.

La pareja española Carlota Reviriego y Jorge Gutiérrez contrajeron matrimonio en octubre del 2009 en la Embajada de España en Dublín, ciudad en la que residen desde hace cuatro años, poco antes de que naciera la segunda de sus hijas, Aldara. «Nos casamos para evitar problemas», explica Carlota, y agrega que «Irlanda es un país católico y allá donde vas te ponen trabas si tienes hijos y no estás casado».

La medida tiene efectos negativos inmediatos para las parejas, pues, por ejemplo, solo pueden registrar a los hijos con los datos de uno de los progenitores. A largo plazo, esta situación podría crear problemas con batallas legales sobre custodias, impuestos o derechos de herencia.