Jorge Rafael Videla encabezó la Junta Militar tras el golpe de Estado que derrocó el 24 de marzo de 1976 a la presidenta María Estela Martínez, viuda de Perón. Una asonada que abrió un período de feroz e indiscriminada represión que causó miles de muertos y desaparecidos. Estuvo en el poder hasta 1981 y fue sustituido por el general Viola.
Restaurada la democracia en el país en 1983, fue juzgado por su responsabilidad en el golpe militar y por la violación de los derechos humanos. Condenado a cadena perpetua en diciembre de 1985, fue amnistiado al cabo de cinco años durante la presidencia de Carlos Menem gracias a la llamada Ley de Punto Final.
En 1998 regresó a la cárcel durante 38 días en una investigación por robo de bebés durante el régimen de facto, hasta que la Justicia le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria. En el 2008 le revocaron ese beneficio y fue conducido a la cárcel de Campo de Mayo, principal base militar de la Argentina. Con varias causas pendientes en su país por centenares de delitos de lesa humanidad durante la dictadura, deberá hacer frente próximamente a un proceso por 30 homicidios, 552 secuestros y 264 casos de torturas ocurridas en el ámbito del Ejército.