Los rebeldes musulmanes de Filipinas niegan cualquier responsabilidad.
27 nov 2009 . Actualizado a las 09:36 h.El principal sospechoso de la matanza de 57 personas en el sur de Filipinas culpó hoy de los hechos a los rebeldes musulmanes del Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), que de inmediato negó cualquier responsabilidad.
Andal Ampatuan Jr., detenido ayer, cuatro días después de la tragedia, insistió en su inocencia en una entrevista desde una cárcel de Manila concedida a la televisión local ABS-CBN.
«Los responsables son el FMLI y Umbra Kato», afirmó Ampatuan refiriéndose a un notorio líder guerrillero acusado de instigar ataques contra soldados y civiles no sancionados por la dirección de la organización extremista y por cuya captura se ofrece una recompensa de cinco millones de pesos (unos 110.000 dólares).
Pero el portavoz de los rebeldes islámicos, Eid Kabalu, lo negó y aseguró que Ampatuan quiere desviar la atención sobre su familia en las pesquisas policiales.
En las próximas horas está previsto que el Ministerio de Justicia filipino acuse formalmente al principal sospechoso de la matanza de haber planeado y ejecutado el secuestro y posterior ejecución de al menos 57 personas.
Andal Ampatuan, hijo del gobernador del mismo nombre, se entregó ayer a las autoridades en la provincia de Maguindanao y luego fue trasladado en helicóptero a la capital para ir a los calabozos del Departamento Nacional de Investigación.
La Policía filipina también arrestó a 20 presuntos sicarios de los Ampatuan y desarmó a otros 350 miembros del ejército privado de la dinastía.
El supuesto cerebro de la matanza y dos de sus hermanos han sido expulsados del partido Lakas-Kampi de la presidenta Gloria Macapagal Arroyo, en el ojo del huracán, por el escándalo.
Las fuerzas de seguridad tardaron cuatro días en llevar a cabo las primeras detenciones, pese a que desde el primer momento los Ampatuan aparecían como los principales sospechosos.
El pasado lunes, cien hombres armados secuestraron a unos 60 civiles que iban a presentar la candidatura a gobernador de Maguindanao de Ismail Mangudadatu, quien le quiere disputar el puesto a Ampatuan, un poderoso «datu» o jefe tribal musulmán temido en todo el sur de la isla de Mindanao.
Los pistoleros marcharon hacia las montañas y los militares que salieron en su persecución empezaron a encontrar fosas comunes con los cadáveres, algunos decapitados o mutilados.
Varios de los cadáveres de mujeres presentaban signos de haber sido violadas y entre los muertos figuran 24 periodistas locales, abogados de derechos humanos, y la esposa y dos hermanas de Mangudadatu, cuya feudo está en la vecina provincia de Sultan Kudarat.