Israel anuncia la edificación de 900 casas en la zona de Jerusalén que debería ser la capital palestina
INTERNACIONAL
Las aspiraciones nacionales palestinas no tienen eco en Occidente, pese a la cadena de provocaciones israelíes. La campaña emprendida para lograr la declaración del Estado Palestino choca con la negativa de la Unión Europea, que considera prematuro el paso. Mientras, Israel anunció ayer la expansión de otro asentamiento. EE.?UU. reaccionó declarándose consternado.
Los palestinos siguen sin patria y los territorios que les corresponderían merman. El Ayuntamiento de Jerusalén dio ayer luz verde a la construcción de 900 viviendas en Gilo, en los terrenos de Jerusalén que Israel se anexionó en 1967.
Por eso, Meir Margalit, concejal de Jerusalén y conocido pacifista, habla de un problema de formas. El plan tardará años en desarrollarse, pero su anuncio ahora «es una machada del primer ministro, Benjamin Netanyahu, para demostrar quién es aquí el patrón», declaró Margalit a La Voz de Galicia. Además, las excavadoras demolieron ayer otras dos viviendas palestinas en Jerusalén este. El Departamento de Estado norteamericano valoró que el anuncio de más viviendas «hace más difícil el éxito de nuestros esfuerzos. Protestamos contra esto y contra otras prácticas relativas a la vivienda en Jerusalén, sobre todo las expulsiones y demoliciones de casas palestinas que tienen lugar regularmente».
Los palestinos ven reforzada su posición. «No tiene sentido negociar» mientras Israel sigue expandiéndose en la parte que debería ser capital palestina, subraya Saeb Erekat. El jefe negociador palestino defiende la declaración de un Estado sin esperar a conversaciones de paz. El presidente Mahmud Abás aclaró que los apoya la Liga Árabe.
Más de 60 años después de la creación del Estado de Israel, los europeos creen que no es el momento de que los palestinos tengan el suyo. Se hará «en el momento adecuado», dijo el jefe de la diplomacia europea. «Reconoceremos la independencia palestina, pero las condiciones no se dan aún», coincidió el ministro sueco Carl Bildt, cuyo país preside la Unión.