España no renuncia a que el nuevo presidente de la UE sea un líder socialista

J. Oliver

INTERNACIONAL

17 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El presidente del Gobierno lo dijo bien claro hace apenas unas semanas: España va a centrar su trabajo en la UE para que el próximo alto representante para las Relaciones Exteriores, que sustituirá a Javier Solana, sea socialista. Sin embargo, eso no significa que el jefe del Ejecutivo español renuncie a que el nuevo presidente del Consejo pertenezca también a su misma familia política.

Así lo aseguraron ayer en Bruselas fuentes del Gobierno, que sostuvieron que Zapatero está implicado directamente en las negociaciones con los socios europeos «para que el presidente del Consejo sea un socialista». «Nuestra posición es no renunciar a eso, porque será perder poder, perder auctoritas, si el presidente fuera popular y el alto representante, que está bajo su mando, fuera socialista», añadieron.

Las mismas fuentes aseguraron que la quiniela que sitúa al primer ministro belga, el conservador Herman Van Rompuy, como ganador en la carrera por la presidencia está hecha «a la ligera». «No quiere decir que no acabe siendo así», añadieron, para advertir, sin embargo, que España presionará para que el elegido sea otro.

Felipe González

En el mismo sentido, también indicaron que el ex presidente español Felipe González llegó a tener la consideración de candidato en el corto período de tiempo que transcurrió desde que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, puso su nombre sobre la mesa, hasta que él mismo se descartó para el puesto.

Si el presidente terminara siendo un socialista y el alto representante un popular, España vería con buenos ojos que ese sillón correspondiera al actual ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt.

Consenso

El propio Bildt compareció ayer ante los medios antes de asistir en Bruselas al Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores, y aseguró que la Presidencia sueca ve cada vez más cerca la posibilidad de alcanzar un consenso sobre los nombres, que los líderes de los Veintisiete deberán pactar el próximo jueves en una cena en la capital belga.

Aunque dejó entrever que todavía no existe acuerdo, Bildt descartó que la decisión pudiera retrasarse. «¿Decir que tendremos un retraso de un mes hará las cosas más fáciles? No lo creo. Creo que estamos acercándonos al momento de la decisión», aseguró.

El ministro de Exteriores sueco recordó que la elección de presidente y alto representante debe seguir muchos equilibrios para contentar a todos los sectores políticos y estados miembros, pero dejó intuir que la presidencia no trabaja, de momento, con el imperativo de que alguno de esos dos cargos recaiga en una mujer. «No estoy a favor de las cuotas».

Lo cierto es que cada vez hay más voces que reclaman esa posibilidad, ya que las otras dos altas jefaturas de la Unión -la presidencia del Parlamento y la de la Comisión Europea- están en manos de varones. Las últimas en unirse al grupo de quienes exigen mayor presencia femenina fueron la vicepresidenta de la Comisión, la sueca Margot Wällstrom, y sus compañeras responsables de Asuntos Exteriores, la austríaca Benita Ferrero, y la de Competencia, la holandesa Neelie Kroes.