Entre los que se felicitaban por el anuncio de la bajada de impuestos no se encontraba la propia Merkel, a la que este recorte le ha venido obligado por sus nuevos socios de Gobierno, los liberales del FDP.
25 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Entre los que se felicitaban ayer por el anuncio de que Angela Merkel bajará los impuestos en Alemania no se encontraba la propia Merkel, a la que este recorte le ha venido obligado por sus nuevos socios de Gobierno, los liberales del FDP. Se hace así realidad el análisis según el cual la CDU estaba condenada a convertirse en rehén del minúsculo partido de Guido Westerwelle. Merkel se enfrenta ya a un conato de rebelión entre los líderes regionales de su partido, en Sajonia y Baden-Würtemberg, que advierten de un riesgo de bancarrota de los estados autónomos.
¿Cómo resistirán las arcas públicas la pérdida de 24.000 millones de euros en impuestos con un déficit galopante? Quizá la clave esté en el sorprendente nombramiento de Wolfgang Schäuble como ministro de Finanzas: sin experiencia económica reseñable, el hasta ahora ministro del Interior tiene sin embargo una imagen de dureza que le permitiría asumir recortes sociales impopulares.
Pero, sobre todo, el Gobierno cuenta con la inyección en el sistema de la seguridad social de 60.000 millones de euros en empréstitos, algo que no ha gustado nada en las plazas financieras, donde se ve como un simple truco contable. El Gobierno se refugia en un agujero de la ley, que no permite el endeudamiento a partir de unos límites, pero sí los llamados fondos de valores especiales. Irónicamente, la pasada legislatura el FDP criticó duramente este mecanismo e intentó abolirlo mediante una moción parlamentaria. Ahora, en el Gobierno, va a ser la clave de su programa.
Se trata, en definitiva, de una apuesta, esa palabra de la que tanto se ha abusado pero que aquí es la más apropiada. La teoría es que si el crecimiento logra reducir el paro, eso aflojará la presión sobre los presupuestos. En ese caso, Merkel estaría salvada a medias, porque el mayor beneficiario sería Westerwelle. Si esto no sucede, ambos caerán. La respuesta, en un año.