Califica de error haber expulsado a Zelaya y admite la posibilidad de su restitución
06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Al cumplirse 100 días del golpe de Estado en Honduras, el presidente interino, Roberto Micheletti, anunció ayer el levantamiento del estado de excepción que restringió varios derechos civiles durante más de una semana. Y por primera vez admitió el posible regreso del depuesto Manuel Zelaya solo para hacer una transición tras la celebración de las elecciones de noviembre.
El gobernante de facto explicó que la «decisión de anularlo totalmente» se basaba en que había paz y el país va volviendo a la tranquilidad. Sin embargo, en declaraciones a la televisión local, admitió que en la marcha atrás influyó el rechazo interno y la reacción de la comunidad internacional.
El decreto prohibía reuniones de más de 20 personas, cerró una radio y un canal de televisión afines a Zelaya y permitía retener a los detenidos más de 24 horas.
La recuperación de las garantías constitucionales era una de las condiciones impuestas por el presidente constitucional, Manuel Zelaya, para poder avanzar en el diálogo.
Pero Micheletti, que para muchos observadores es la pantalla para militares y las familias poderosas, fue más lejos: por primera vez desde el golpe, admitió la posibilidad de que Zelaya pudiera retomar el poder para el período de transición. «Si se dieran las elecciones en el país, transparentes, y elegimos al nuevo presidente, de ahí para allá se puede hablar de cualquier escenario, de cualquier solución», dijo.
El mandatario interino agregó que creían «que hay una razón para sentarse a dialogar, que es la patria primero; la restitución es una aspiración del señor Zelaya que habría que escucharla, que con mejores planteamientos, con planteamientos legales», tendría que tomar el Tribunal Supremo.
Zelaya fue sacado del poder y del país el pasado 28 de junio y enviado a Costa Rica. Regresó clandestinamente a Honduras el 21 de septiembre y se refugió en la Embajada de Brasil.
A toro pasado, Micheletti reconoció a una revista brasileña que la expulsión de Zelaya fue un error, pero defiende que fue una orden del Supremo y no por una asonada militar.