Las encuestas vaticinan que la oposición centrista barrerá al Gobierno conservador mañana en las urnas
29 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Japón abrirá hoy una nueva era si se cumplen las previsiones de todas las encuestas, que señalan que la oposición barrerá en las elecciones al PLD, el partido que ha dominado la vida política nipona durante medio siglo. Más de 104 millones de nipones están convocados hoy a las urnas en los comicios a la Cámara Baja más emocionantes de las últimas décadas y la participación será previsiblemente alta, a tenor del aumento registrado en el voto anticipado.
Los últimos sondeos divulgados ayer coinciden con encuestas anteriores en augurar más de 300 escaños para el opositor Partido Democrático (PD), de un total de 480, y dejar en poco más de 100 la representación de la actual fuerza gubernamental conservadora. De ser así, el PD de Yukio Hatoyama, de 62 años, y el Partido Liberal Demócrata (PLD) de Taro Aso, de 68, cambiarían tornas en la futura Cámara, pues ahora tienen 112 y 303 diputados, respectivamente.
A un día de las elecciones, sería una sorpresa mayúscula que no alcanzase una mayoría cómoda Hatoyama, pero una hipotética victoria del PLD se ve ya como un milagro.
Conocidos «pesos pesados» de ese partido dan prácticamente por hecha la derrota y remiten a fenómenos meteorológicos para definir lo que ha sucedido las últimas semanas, al más puro estilo japonés. El ministro de Finanzas, Kaoru Yosano, habla de «fuertes olas» para explicar el imparable avance de la oposición y el ex primer ministro Koizumi se refiere a las «ráfagas en contra» del PLD.
Koizumi, elegido por mayoría abrumadora en los últimos comicios del 2005, ha llegado a admitir que «el pueblo japonés ya está aburrido del Partido Liberal Demócrata».
Contra el PLD se han unido, además del cansancio de unos electores que ven al mismo partido en el poder desde 1955, la crisis económica, la parálisis política, su falta de un líder claro y mucha inercia interna. En estos cuatro años de legislatura ha tenido cuatro primeros ministros, perdió el control del Senado en el 2007 -lo que le dificultó gobernar-, fue derrotado en las recientes elecciones a la Asamblea de Tokio y se tuvo que enfrentar a la peor recesión económica de Japón desde la Segunda Guerra Mundial.