Algunos defensores de las armas acuden con ellas a los mítines que da Barack Obama

Victoria Toro

INTERNACIONAL

19 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El lunes, Barack Obama participó en un acto con veteranos en Phoenix (Arizona). En el exterior del recinto en el que pronunciaba su discurso se produjo un hecho insólito en cualquier otro país desarrollado del mundo. Los manifestantes contrarios al presidente llevaban armas. Uno de ellos portaba incluso un rifle de asalto colgado del hombro mientras gritaba consignas contra el presidente. Y no era la primera vez que algo así ocurría.

La semana pasada, el presidente estadounidense explicó su reforma sanitaria a los habitantes de Portsmouth (New Hampshire). En el exterior de la escuela en la que hablaba Obama, un hombre se manifestaba con una pancarta que decía: «Es hora de regar el árbol de la libertad» y con una pistola colgada de su cintura.

Ninguno de estos manifestantes fue detenido porque en los lugares en los que estaban es legal tener armas. En el caso de Phoenix, es legal incluso el fusil de asalto que llevaba el manifestante y es que en Arizona no se necesita ningún permiso para lucir en público un arma cargada.

Medidas preventivas

Pero algunos expertos han comenzado a exponer su preocupación. Según se publicó estos días en los medios de comunicación, estos hechos pueden representar un peligro. El primero es que distraigan a los miembros del servicio secreto que protegen a Obama. Aunque sobre esto, el portavoz de dicho servicio se ha apresurado a decir que los miembros de seguridad del presidente estaban continuamente «al corriente de lo que estaba sucediendo». Lo único que se hizo en ambos casos fue pedir a los manifestantes armados que no entraran en los recintos en los que estaba el presidente y mantenerlos alejados de los que se manifestaban a favor de Obama.

Porque ese es el otro peligro, y así lo confirmó la policía de Phoenix. Los que se mostraban a favor del presidente atacaron con dureza a los que defendían, mostrándolas, su derecho a llevar armas. Según el portavoz de la policía, su trabajo ese día fue también asegurarse de que nadie hiciera daño al hombre del rifle. Y es que como reconoció el portavoz, su presencia tan cerca de Obama provocó «muchas emociones».