Los comunistas moldavos pierden la mayoría y la oposición puede bloquear la elección del presidente.

Efe

INTERNACIONAL

31 jul 2009 . Actualizado a las 10:20 h.

Contra todos los pronósticos, el Partido de los Comunistas de Moldavia (PCM) perdió el control del Parlamento, según los resultados oficiales no definitivos de las elecciones celebradas el miércoles en esa antigua república soviética enclavada entre Ucrania y Rumanía.

A falta de escrutar solo un 3% de las papeletas, el gobernante PCM obtuvo 48 de los 101 escaños del Parlamento, lo que supone la pérdida de 12 actas de diputado respecto a las elecciones del 5 de abril pasado.

«Después del cómputo de un 97% de las papeletas, los comunistas obtienen 48 escaños», declaró el miembro de la Comisión Electoral Central (CEC) Valentín Vizant.

Los 53 escaños restantes se los repartirían cuatro partidos opositores, que ya manifestaron su disposición a formar una coalición de mayoría. La segunda formación más votada es el Partido Democrático Liberal (PDL), que obtuvo 17 escaños, seguido del Partido Liberal, con 15. Los otros dos que superaron la barrera del 5% son el Partido Democrático, con 13, y la alianza Nuestra Moldavia, con 8.

El líder del PDL, Vlad Filat, anunció que las cuatro formaciones opositoras llegaron a un «acuerdo de principio» para formar una coalición de mayoría.

Los resultados electorales permiten a la oposición formar gobierno, pero no elegir al presidente de la república, pues para ello se necesita un mayoría cualificada de tres quintos, es decir, los votos de 61 diputados.

Con estos comicios, opositores y comunistas han invertido sus papeles: los primeros tienen mayoría parlamentaria, y los segundos, los escaños suficientes para bloquear la elección del presidente y provocar la disolución del legislativo.

Si el Parlamento no logra elegir en dos votaciones al presidente de la república, como ocurrió tras las elecciones de abril, el legislativo es disuelto y se convocan comicios. Ahora bien, el Parlamento no puede ser disuelto dos veces en el mismo año, por lo que unos nuevos comicios tendrían que ser en el 2010, y hasta entonces seguiría en funciones de presidente el comunista Vladimir Voronin.

Los expertos políticos hablan de un cambio de época en el país, uno de los más pobres de Europa. Los comunistas, en el Gobierno desde hace ocho años, mantenían una estrecha alianza con Rusia. La oposición tienen una declarada vocación europeísta.