Tegucigalpa retira también a su personal destinado en la sede de Caracas, pero no aclara si rompe relaciones
22 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Presionado desde el norte (Estados Unidos) y el sur (Venezuela) del continente americano y desde Europa, el Gobierno de facto de Honduras se enfrenta a la difícil tarea de resistir el aislamiento y las sanciones económicas de la comunidad internacional. Pero ayer, en un alarde de poder, el Ejecutivo de Roberto Micheletti dio un plazo de 72 horas para que Venezuela retire a su personal diplomático del país, al tiempo que Tegucigalpa hará lo mismo con el suyo en Caracas, afirmó la vicecanciller Martha Lorena Casco.
La nueva vicecanciller hondureña expresó que de manera respetuosa se le ha solicitado a la Embajada de Venezuela «el retiro de todo su personal diplomático, administrativo, técnico y de servicio», pero no aclaró si se trata de una ruptura de relaciones diplomáticas o solo de retirada de personal.
El Gobierno interino de Honduras acusa a Hugo Chávez de intervención en los asuntos internos por su declarado objetivo de derrocar a las autoridades de facto. y porque Venezuela «ha hecho amenazas a Honduras», incluso con la utilización de la fuerza.
El primer secretario de la Embajada de Venezuela en Tegucigalpa, Ariel Vargas, aseguró ayer que solo hay dos funcionarios diplomáticos en la sede.
A pesar de que Chávez y el resto de los países que integran la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) ya habían anunciado la retirada de sus representantes de Honduras, el embajador venezolano, Armando Laguna, permanece en Tegucigalpa. Ayer se desconocía si este abandonará el país, pues Caracas no reconoce al Gobierno de Roberto Micheletti
Desde el 28 de junio, día en que comandos militares arrestaron y expulsaron de Honduras a Manuel Zelaya, Chávez amenazó con derrocar a Micheletti antes de que jurara en el Congreso Nacional.
Asimismo, el mandatario bolivariano ha puesto a disposición del derrocado Zelaya un jet para que se desplace por varios países del continente americano.
Horas antes de conocerse la expulsión de diplomáticos venezolanos de Honduras, Roberto Micheletti afirmó que «resistirá» la presión y se negó a oír a la comunidad internacional que exige la reinstalación en el poder de Zelaya.
Micheletti hace frente a la inusual posición común que hay entre el Gobierno estadounidense, y el venezolano. Y para demostrar que están hablando en serio, los estadounidenses anunciaron la suspensión de la cooperación militar por 16 millones de dólares.
Además, la Unión Europea se sumó a las presiones y suspendió una ayuda de 74 millones de dólares al presupuesto general hondureño, que aún no se aprobó, pues Zelaya rehusó enviarlo al Congreso.
Pero Micheletti parece no estar solo en su empeño por resistir la presión internacional y evitar el regreso de Zelaya, ya que cuenta con el apoyo de la clase empresarial, el estamento religioso y diversos gremios de la sociedad civil.
El candidato presidencial del mayor partido opositor, Porfirio Lobo Sosa, pidió no hacer caso a las amenazas de ningún lado, «el problema es que que tenemos es que estamos como un sándwich, nos amenazan del sur (Venezuela) y del norte (EE.UU.)».