Los Veintisiete buscan una fórmula para que Irlanda pueda celebrar con garantías un nuevo referendo
19 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los Veintisiete respaldan a Barroso para repetir al frente de la Comisión Europea, pero no lo echarán a los leones antes de tener la certeza absoluta de que la Eurocámara le dará su visto bueno. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE debatían anoche en Bruselas la conveniencia de retrasar el mecanismo legal para proponer a un candidato a la Presidencia del Ejecutivo comunitario, pero sin dejar por ello de dar pleno apoyo político a quien todos consideran el más adecuado. No hacerlo sería ponerle en duda, pero elevar un nombre a la Eurocámara cuando ésta ni siquiera se ha constituido es un riesgo demasiado elevado. El político portugués lleva en su zurrón el respaldo de su partido, el PP, ganador de las elecciones; así como el de la práctica totalidad de los líderes de Europa, entre ellos los de Alemania, Francia, Reino Unido, España, Italia y Portugal, sin importar que algunos, como el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, pertenezcan al partido rival. Así, parece difícil que ningún otro candidato cuente con posibilidades, por mucho que los verdes y los socialistas franceses y alemanes pretendan desde hace semanas torpedear el nombramiento de Barroso. «Es lógico que continúe al frente de la Comisión», dijo ayer el presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert Pöttering, poco después de intervenir en la sesión plenaria del Consejo Europeo, ante la que el propio Barroso presentó su programa para la legislatura que viene. Su mandato termina el próximo 30 de octubre, pero él quiere saberse reelegido mucho antes de esa fecha y, sobre todo, antes de que entre en vigor el Tratado de Lisboa, siempre y cuando los irlandeses lo aprueben en un nuevo referendo. Garantías irlandesas En ese sentido, la importancia que los Veintisiete quieren otorgar al aval público a Barroso se refleja también en el orden del día de su reunión, porque la Presidencia Checa ha dejado para hoy la discusión sobre cómo se articulará jurídicamente el acuerdo para dar a Irlanda las garantías que pidió antes de celebrar una nueva consulta. Es decir, asegurar que la UE no se entrometerá en la legislación irlandesa sobre familia, ni en su política fiscal, y que Dublín no perderá a un comisario. «El contenido está hecho, solo hace falta saber cómo se presenta. Pero hay que darle un poco de clímax y emoción al Consejo», ironizó el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. Poco antes, Barroso se había referido a la economía europea durante la reunión con una frase que resume el optimismo de los líderes en otros ámbitos: «Hay elementos esperanzadores».