Se ha reunido con su familia en Buenos Aires después de que durante 14 años se le prohibiese salir de la isla
16 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Mientras espera que la presidenta Cristina Fernández regrese de Suiza para reunirse con ella, la médica cubana Hilda Molina disfruta de sus nietos, a los que no conocía, cuida personalmente de su madre ingresada en la uvi de un hospital público de Buenos Aires, y recibe a la prensa para aclarar algunas de las versiones que circularon sobre ella y su relación con Fidel Castro durante estos últimos catorce años, durante los que no la dejaron abandonar la isla.
«Yo no tengo secretos. Lo dije en Cuba y lo repito aquí. No tengo secretos científicos. Nunca fui médica de ningún dirigente. No fui mujer de Fidel Castro. Él es el verdugo de mi familia. Mi encuentro con Castro fue en una institución, el centro médico del que era directora, Cirem, que él visitaba porque estaba fascinado. No era mi amigo, ni yo era su amiga, ni yo tenía privilegios», afirma la neurocirujana.
Rodeada por sus nietos Roberto, de 13 años, y Juan Pablo, de 8, ambos de su hijo Roberto Quiñones, Hilda Molina responde a una pregunta que se repite: ¿Volverá a Cuba? «Cuando cierre los ojos de mi madre, que puede ser en un mes o en un año, voy a regresar a Cuba. Esta fue una promesa que dejé por escrito al Gobierno de Raúl Castro cuando mi madre enfermó en Argentina y yo quería volver a verla viva. Yo, a mi madre, en este estado, no la dejo. Si se recupera y soporta el viaje, la llevo a Cuba a que vea a sus amistades. Yo quiero volver a mi país».
En cuanto a si ella ya es un símbolo del anticastrismo, la doctora Molina asegura: «Si el Gobierno cubano me hubiera dejado visitar a mi familia porque iba a nacer mi primer nieto, este tema no se habría convertido en público. Yo he sido muy criticada por muchos anticastristas porque me demoré en cuestionar al Gobierno. Tengo verdugos en todas partes».
Molina se apura en dejar claro cuál es su posición ante el régimen castrista: «Si disidente es disentir del Gobierno, yo soy disidente. Tal vez no sea disidente militante. Un periodista me preguntó si tenía pensado hacer una organización anticastrista. Yo le dije: ¡Por favor, no! Lo único que sé hacer es operar enfermos».