Berlusconi se toma un respiro en Italia después de ser recibido ayer por Obama en la Casa Blanca

Tatiana López

INTERNACIONAL

La visita del líder europeo, el segundo en entrar en la Casa Blanca desde que Obama tomó el mando, respondía ante todo a la necesidad de ultimar los detalles sobre la reunión que los jefes de Estado del G-8 mantendrán el próximo mes en la ciudad italiana de L'Aquila.

16 jun 2009 . Actualizado a las 09:56 h.

Poniendo un océano de por medio con la agria polémica que desde hace semanas lo persigue en su país, donde se le acusa de mantener una relación con jóvenes de 18 años, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, acudió ayer a Washington para reunirse con el presidente de EE.UU., Barack Obama.

La visita del líder europeo, el segundo en entrar en la Casa Blanca desde que Obama tomó el mando, respondía ante todo a la necesidad de ultimar los detalles sobre la reunión que los jefes de Estado del G-8 mantendrán el próximo mes en la ciudad italiana de L'Aquila. Pero a nadie se le escapaba que el encuentro representaba, además, una oportunidad para dos líderes tan diferentes entre sí como condenados a entenderse.

Y es que la visita de Berlusconi a Washington supone un bálsamo para él tras semanas de persecución mediática: gracias a ella puede demostrar que no solo es un habitual en las revistas del corazón, sino también un consumado estratega. También Obama tiene razones de sobra para querer acercarse a este hombre de 72 años, con fama de «deslenguado», pero con conexiones.

Unas conexiones que el presidente estadounidense espera que Berlusconi utilice, por ejemplo, para inclinar la balanza en Europa, donde el debate sobre cómo atajar la crisis económica enfrenta a proteccionistas y liberales. Así pues, mientras el propio Obama y Gordon Brown han defendido las políticas de gasto público como la verdadera solución al problema, países como Alemania y Francia se muestran en contra, mientras que Italia se ha mantenido neutral.

Otro de los puntos fuertes de Italia como socio es su proximidad a Irán y a Rusia, dos naciones con las que la Casa Blanca pretende mejorar sus relaciones. Desde que tomó posesión, Obama ha manifestado además su interés por terminar para siempre con la guerra fría del Kremlin, una misión para la que Berlusconi podría resultar fundamental debido a su amistad con Putin.

Al cierre de esta edición se esperaba que Obama y Berlusconi hicieran referencia a la operación que la italiana Fiat está desarrollando para adquirir Chrysler, así como al futuro que correrán a partir de ahora los cerca de 2.800 soldados que Italia tiene destinados en Afganistán.