El ministro de Defensa israelí se desmarca de Netanyahu y le pide que acepte un Estado palestino

Ánxela Iglesias

INTERNACIONAL

Afirma que los laboristas entraron en el Gobierno porque se decidió acatar los acuerdos anteriores

11 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, recibió ayer toques de atención por partida triple. Al enviado especial estadounidense, George Mitchell, y el presidente egipcio, Hosni Mubarak, se unió ayer un miembro del propio Gobierno israelí. El ministro de Defensa, Ehud Barak, también exige que se reconozca oficialmente el principio de dos Estados para dos pueblos, es decir, el derecho de los palestinos a tener una patria.

«Como sabéis, el Gobierno está formado por diferentes partidos. El nuestro, el Laborista, entró en el Ejecutivo, entre otras razones, porque acordamos que acataría todos los acuerdos firmados por Gobiernos anteriores, Y por eso creemos que deberíamos dejar claro que seguimos la iniciativa de Obama. Que estamos comprometidos con la hoja de ruta y que queremos dos Estados para dos pueblos, sin poner en juego nuestra seguridad». Así se expresaba Barak ante un curioso público: estudiantes de instituto que habían acudido a visitar la Kneset, el Parlamento israelí.

El ministro laborista, acusado de llevar a su partido al borde del suicidio político al unirse a la coalición gubernamental, se desmarcaba así de Netanyahu. Y es que este no ha admitido aún expresamente la solución de los dos Estados, defendida por buena parte de la comunidad internacional e incluida en acuerdos firmados por sus antecesores. Argumenta que es «prematuro» hablar de la creación de un Estado palestino y ofrece a cambio una ambigua «paz económica».

Pero no sería sorprendente que Netanyahu acabara aceptando ese principio, al menos de cara a la galería. Al menos, así lo espera el presidente egipcio, Hosni Mubarak, que ayer aseguró que es inevitable que el primer ministro ceda. Según recogen medios egipcios, ambos líderes conversaron y Mubarak reiteró que «no hay otra opción» a los dos Estados, algo que al parecer Netanyahu no rebatió.