Ninguno de sus aviones de ese fabricante despega ?sin haber cambiado sus sondas, asegura la empresa.
10 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Desde ayer, ni un solo Airbus de Air France despega sin haber cambiado sus sondas de velocidad. Las presiones de los pilotos y la sospecha de que su mal funcionamiento tuvo que ver con la desaparición del vuelo AF-447 han obligado a acelerar el programa de sustitución. La compañía ya sabía que se habían producido fallos.
Se llaman Pitot y ya habían provocado «un número significativo de incidentes» en el A-330, el mismo modelo que se desintegró en el Atlántico en la madrugada del día 1. En una nota interna dirigida en noviembre a los pilotos de este avión, y de su hermano mayor el A-340, Air France reconoce que estos incidentes «en ruta» dieron lugar a «seis informes de seguridad» que describen las anomalías constatadas: indicaciones erróneas de velocidad, diferentes medidas en las pantallas del comandante y el copiloto, desconexión del piloto automático?
La Oficina de Investigación y Análisis (BEA), encargada de averiguar las causas del siniestro, reveló el sábado «incoherencias» en las medidas de velocidad entre los 24 mensajes automáticos enviados por el avión cinco minutos antes de perder todo contacto.
Air France reunió a los sindicatos de sus pilotos para explicarles que los 28 vuelos transoceánicos que despegaron ayer ya contaban con nuevos Pitot. El A-330 lleva tres en la parte delantera del aparato, que sirven para controlar su velocidad.
El sindicato Alter, minoritario en la compañía, había llamado a sus asociados a negarse a pilotar Airbus que no hubieran sido modificados. La central mayoritaria, SNPL, no cree que un fallo en las sondas «sirva para explicar por sí mismo» el drama, que atribuye a una «cadena de circunstancias».
Sensibilidad al hielo
Louis Jobard, su presidente en Air France, sí afirma en cambio que esta avería «les pudo poner las cosas aún más difíciles» a los pilotos en una situación de emergencia. Los pilotos se preguntan si Air France no ha tardado demasiado en sustituir unas sondas «demasiado sensibles al hielo».
Los cadáveres de dieciséis de los 228 fallecidos están ya en tierra firme. Llegaron ayer en dos helicópteros militares brasileños a la isla de Fernando de Noronha, desde donde serán enviados a Recife para ser identificados con la ayuda de la Interpol. La emoción dominó su traslado, que se produjo con retraso por culpa del mal tiempo. Los restos de otras doce personas esperan en la fragata Constitución .
El rescate de los cuerpos es la prioridad de los servicios de búsqueda, que se concentran a 1.300 kilómetros de la costa del nordeste brasileño.
El submarino militar francés Émeraude llegará hoy para buscar las cajas negras con su sonar ultrasensible. Hoy emprende viaje a la zona uno de los dos aparatos especiales para detectar señales submarinas, que aporta Estados Unidos. El otro saldrá el viernes y ambos se instalarán junto con el personal especializado en su manejo en dos barcos franceses.