Medio millón de cubanos piden en La Habana el fin del embargo

Natasha Vázquez

INTERNACIONAL

Cerca de dos mil representantes de 80 países participaron en la celebración, según datos oficiales

02 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Raquel González, informática de una empresa del habanero municipio Boyeros, se levantó ayer a las tres de la madrugada para asistir al desfile del Primero de Mayo. «Algo cansada, sí, pero me gusta venir todos los años», dice. Como ella, más de medio millón de personas desfilaron el Día del Trabajo por la plaza de la Revolución de La Habana ante un Raúl Castro ataviado con guayabera y sombrero de yarey, atuendo típico cubano. El discurso de apertura del desfile estuvo a cargo del secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, Salvador Valdés, quien criticó a Estados Unidos por «los efectos del férreo bloqueo económico que mantiene el Gobierno [...] hace casi medio siglo con la obsesiva y fracasada pretensión de destruir la Revolución». Entre los asistentes, cientos de pancartas exigían también el cese del bloqueo y la liberación de los cinco cubanos presos en cárceles estadounidenses por espiar a organizaciones anticastristas en Miami. Otras exhortaban a la unidad o a trabajar con más eficiencia. En un ambiente festivo, con globos y banderas, transcurrieron las más de dos horas de desfile. «Vengo con mis primos y mis padres a gritar sí por Cuba», dice un pequeño momentos antes del comienzo. De acuerdo con cifras oficiales, casi dos mil representantes de movimientos obreros, sociales y de solidaridad con la isla de otras 80 naciones estuvieron presentes. Entre ellos, incluso algunos gallegos como José Gay Moure, empresario de Chantada que acude a esta fiesta desde hace 20 años. «Aquí estoy con mi familia cubana. Es un compromiso que tengo de venir cada año al desfile del 1 de mayo en La Habana, siempre con algún trabajador destacado de mi empresa, amigos o familiares. Creo que es una experiencia única», expresa. En otras provincias del país se realizaron desfiles similares. En la de Santiago de Cuba, segunda en importancia tras la capital, se calcula que participaron más de un millón de personas. El de ayer fue el tercer desfile sucesivo por el Día del Trabajo que no preside Fidel Castro, quien se recupera de una enfermedad desde el 2006, y que estuvo al frente de esos festejos durante 49 años. No obstante, el ex presidente cubano dedicó sus habituales Reflexiones a la fecha, recordando la historia de la celebración y aprovechando para apuntar que «hoy están dispuestos a perdonarnos si nos resignáramos a volver al redil cual esclavos que, después de conocer la libertad, aceptaran de nuevo el látigo y el yugo», refiriéndose a Estados Unidos. De regreso a casa, Alexis Almenares, de 45 años, da su visión. «Este desfile es una muestra de que la mayoría apoyamos la Revolución, aunque somos conscientes de que hay muchas cosas que deberían cambiar o mejorar».