Obama corrige el rumbo de EE.UU. para reconciliarlo con el mundo

Victoria Toro

INTERNACIONAL

Superar la crisis económica sigue siendo su reto tras cumplir el período de gracia de sus primeros cien días

29 abr 2009 . Actualizado a las 11:30 h.

Si hay un resumen de estos cien primeros días es que Barack Obama ha dado un giro a la política estadounidense, echando por tierra todo lo heredado de la era Bush. Su doctrina se basa en la multilateralidad y la diplomacia. Todo el mundo debe ser escuchado. La democracia de la que EE.?UU. presume tiene que ser un hecho, según su primer presidente negro. Y él está poniendo las bases para que vuelva a serlo. Obama está convencido de algo: si al mundo le va bien, a Estados Unidos le va mejor. Y lo que busca el inquilino de la Casa Blanca, por encima de todo, es que a su país le vaya mejor.

Cuando él llegó a la presidencia el planeta se enfrentaba a una de las peores crisis económicas que se recuerdan. Hoy, cien días después, la crisis no se ha resuelto y ha aparecido la gripe porcina, otro problema global de consecuencias aún impredecibles pero, en cualquier caso, nefastas.

Primeras decisiones

Pero según las encuestas, sus conciudadanos siguen apoyándole y el resto del mundo continúa contemplándolo como líder. Obama comenzó su presidencia con decisiones que recorrieron el planeta. La primera fue la firma del decreto que ordenaba el cierre de Guantánamo. Cuarenta y ocho horas después de su juramento, decidía poner fin a los interrogatorios de la desdichada prisión que ha puesto en tela de juicio la legalidad estadounidense. En ese decreto Obama ordenaba cerrar en un «lapso de no más de dos años» la cárcel caribeña.

Inmediatamente después se enfrentaba a las dos guerras en las que combate su país. Ya había anunciado que quería acabar cuando antes con la presencia estadounidense en Irak. En febrero anunció que 90.000 soldados dejarán el país en los próximos 18 meses.

En cuanto a Afganistán, esa es el conflicto bélico que preocupa a Obama, la que quiere ganar. «EE.?UU. no eligió comenzar una guerra en Afganistán», ha afirmado, dejando claro así las diferencias entre las guerras de Irak, una decisión como mínimo incauta de su predecesor, y la de Afganistán, que representa la oportunidad de derrotar a Al Qaida. Pero Obama ha declarado que la victoria no se conseguirá solo combatiendo, por ello ha planteado una estrategia que incluye al vecino Pakistán, la diplomacia y la ayuda económica para reconstruir ambos países.

Victimización

También ha propuesto la diplomacia para resolver una de las cuestiones más peliagudas, la intención de Irán de desarrollar su programa nuclear. Con estos gestos, obtiene una primera victoria, destruye una de las armas de sus oponentes: la victimización. Les está poniendo muy difícil no solo al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, sino a otros como el venezolano Hugo Chávez o el boliviano Evo Morales, continuar con sus críticas por el imperialismo americano.

Y ha cambiado la forma de acercarse a Europa, con el fin de la premisa Bush de «conmigo o contra mí». Con Rusia está discutiendo la reducción del arsenal nuclear. Y con China intenta mantener una relación prioritaria. Una buena muestra de esta intención fue el primer viaje que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, con China como destino principal.

Y en cuanto a Latinoamérica, la transformación no puede ser más evidente. Tras casi cincuenta años sin ningún tipo de relación, el pasado lunes se confirmó que Estados Unidos ha comenzado a mantener reuniones con Cuba para ir preparando contactos oficiales.