La reina de los intocables, Mayawati Kumari, llega en helicóptero a la aldea de Nuh para arengar a sus partidarios en un mitin de la campaña electoral de la India, en la que se presenta como la tercera en discordia. En Nuh, a 100 kilómetros de Nueva Delhi, miles de hindúes y musulmanes pobres han venido para ver y oír a Kumari, una dalit o intocable, que les promete «cambiar su destino» si se convierte en primera ministra tras las elecciones legislativas que se inician hoy y finalizarán el 13 de mayo.
«Hermanos y hermanas, ¡les ruego que no voten para el [Partido del] Congreso ni por el BJP, que solo sirven a los ricos, desatienden y engañan siempre a los pobres!», ataca la dirigente, frente a una multitud de hombres con túnica blanca y turbante, separados de sus esposas, situadas en un recodo del terreno junto a sus hijos.
A sus 53 años, la líder del Partido de la Sociedad Dalit (BSP) y jefa desde 1995 del Gobierno del estado de Uttar Pradesh (norte, 182 millones de habitantes) podría ponerle las cosas difíciles al Partido del Congreso de la influyente Sonia Gandhi (en el poder) y a la oposición nacionalista hindú del Partido del Pueblo Indio (BJP). Es decir, al sij Manmohan Singh y al nacionalista Lal Krishna Advani.
Con el estallido del paisaje político nacional indio y gracias al peso de los partidos regionales y a los juegos de alianzas, esta ex maestra de primaria podría incluso acceder al puesto de primera ministra de la Unión Federal India. Sería una primicia, aunque la «mayor democracia del mundo» ya tuvo a un presidente de la República intocable, Kocheril Raman Narayanan (1997-2002).
Estas elecciones «nos ofrecen la oportunidad de cambiar nuestro destino», lanza Mayawati a los 5.000 seguidores que la esperaron durante horas. Los indios de la casta inferior de los dalits -165 millones, de un total 1.170 millones de habitantes- se quejan de los obstáculos que se les interponen para la entrada en el mercado laboral, la vivienda y el sistema educativo.
Los actos violentos y vejaciones contra los indios de castas inferiores son frecuentes, pese a que los textos prohíben toda discriminación. La intocabilidad fue formalmente abolida por la Constitución india del 26 de enero de 1950.