El de ayer es el sexto barco asaltado desde el sábado, lo que marca un nuevo aumento de las acciones de piratas tras un período de relativa calma. El dato ha hecho surgir algunas dudas sobre la eficacia de la misión desplegada para garantizar la seguridad en la zona.
Cuando parecía que la presencia de barcos europeos ayudaría a disminuir los ataques, muchos expertos aseguran que lo único que se está consiguiendo es volver más audaces y creativos a los piratas, que operan ahora a cientos de kilómetros de la costa y generalmente consiguen su objetivo de lograr cuantiosos rescates a cambio de dejar libres los buques.
El Maersk Alabama iba camino de Mombasa, el principal puerto de Kenia. «El cargamento que lleva es para gente que lo necesita», señaló con desesperación John Reinhart, ejecutivo de Maersk Line, una compañía que ya ha padecido la acción de los piratas varias veces con anterioridad.