El fundador del desaparecido imperio petrolero Yukos y otrora hombre más rico de Rusia, Mijaíl Jodorkovski, exigió ayer que Vladimir Putin testifique en el segundo juicio abierto contra él.
En el Tribunal del distrito Jamóvniki de Moscú comenzó ayer la vista del segundo juicio contra el ex magnate, en el que se le juzga por robo y lavado de dinero, delitos por los que podría ser condenado hasta a 22 años de prisión. En el banquillo de los acusados -una celda de cristal a prueba de balas- se sienta junto a él su socio Platón Lebedev, que se enfrenta los mismos cargos y que, como Jodorkovski, ya cumple una pena de prisión de ocho años por delitos económicos de los que ambos se declaran inocentes.
Prueba para Medvédev
Para algunos comentaristas políticos rusos, el juicio contra Jodorkovski y Lebedev es una prueba para el presidente Dmitri Medvédev, porque consideran que una nueva condena de los empresarios acabaría con las expectativas de cierta liberalización que generó su llegada al Kremlin. Ya en esta primera audiencia, Jodorkovski demandó poner fin al juicio debido al carácter absurdo de las acusaciones contra él y denunció que el proceso es injusto. «Este proceso es absurdo desde el punto de vista lógico y jurídico. La única decisión correcta que puede tomar este tribunal es cerrar el caso», declaró .
También denunció que la acusación está a cargo de dos fiscales que «no son independientes ni imparciales», pues fueron condecorados por su actuación en el primer juicio en su contra. «Estoy harto», reconoció Jodorkovski, al subrayar que, incluso si el juicio fuera justo y él lo ganara, ya no podría recuperar su expropiada compañía Yukos ni el dinero por el que la antaño mayor petrolera privada del país pasó a manos de la estatal Rosneft.
La defensa de los dos empresarios pidió al juez citar como testigos a toda una serie de altos cargos del país, incluido al ex presidente y actual primer ministro, Vladimir Putin. Según la solicitud de los abogados, las declaraciones de estos testigos son necesarias para «esclarecer circunstancias que son importantes para resolver el caso».
La Fiscalía sostiene que entre 1998 y 2003 Jodorkovski y Lebedev robaron crudo a su propia empresa por valor de más de 892.400 millones de rublos (35.000 millones de dólares al cambio de la época), cifra comparable con toda la capitalización de Yukos.