Visiblemente demacrado y con dificultades para caminar, el ex gobernador Alan Jara se bajó ayer en el aeropuerto de Villavicencio de la aeronave facilitada por el Gobierno de Brasil que lo traía del infierno del cautiverio, en la profundidad de la selva. El político, que había sido liberado horas antes por las FARC tras siete años y medio de secuestro, se abrazó de inmediato a su esposa, Claudia Rujeles, y con su hijo, Alan Felipe, quienes habían corrido a su encuentro.
«Papá, papá», gritaba entre sollozos Alan Felipe, quien solo tenía siete años cuando su padre fue secuestrado. Su esposa, Claudia, quien salió corriendo por la pista en el momento en que tomó tierra el aparato, tampoco pudo reprimir las lágrimas. Lo primero que hizo Jara fue entregarles una foto de los dos, a la que se aferró para no perder la esperanza en la jungla.
«Tengo dos problemas de salud, pero estamos bien. Le envío un saludo de esperanza a mis compañeros [que siguen secuestrados]. Hoy [por ayer] hubo un milagro y habrá más milagros», señaló Jara en un encuentro con los periodistas que lo aguardaban. Sus primeras palabras fueron «Libre, libre». «Ya descansé después de siete años y medio; ahora, a trabajar», agregó.
Luciendo una camisa gris, vaquero, sombrero, un poncho en los hombros y un morral como los que usan los guerrilleros, Jara, que fue liberado en el lugar de Guaviare, en el sur del país, paseó por la pista de aterrizaje un rato. A su lado, la senadora Piedad Córdoba no podía ocultar sus lágrimas y expresó que se sentía «muy contenta».
«Logramos una conversación muy importante con ellos [los rebeldes] y con las mujeres guerrilleras, que enviaron un mensaje a las mujeres de Colombia muy bonito. Ahí seguimos trabajando, es muy importante la tarea de los medios de comunicación. Gracias a ustedes se dieron cuenta de que continuamos en la tarea. De no ser así, tal vez no hubiéramos logrado traer a Alan Jara», dijo.
Córdoba no había ocultado su inquietud porque en las últimas horas había perdido el contacto con las FARC y temía que los guerrilleros se marcharan del punto de encuentro, por lo que antes de partir en la mañana de ayer les envió un mensaje a través de la televisión. «Voy para allá», dijo. Según la senadora, Jara le comentó que los problemas de salud que padece obedecen a problemas visuales y de la tiroides.
El político fue secuestrado por las FARC el 15 de julio del 2001, cuando regresaba a Villavicencio tras asistir en la población de Lejanías, en Meta, a la inauguración de unas obras. Su liberación se inscribe dentro de un proceso gracias al cual fueron liberados el domingo tres policías y un militar.
Tras la liberación de Jara comenzará el operativo para rescatar a Sigifredo López, rehén desde el 11 de abril de l 2002 y único superviviente de un grupo de 12 diputados asesinados el 18 de junio del 2007, explicó el comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo. Tras estas entregas, las FARC mantendrán en su poder a 22 personas.