Un granjero palestino y un militar israelí murieron ayer en los incidentes más graves desde que entró en vigor hace diez días un alto el fuego en Gaza. El brote de violencia pone en evidencia la precariedad del alto el fuego y nubla la llegada del nuevo enviado especial estadounidense a Oriente Medio, George Mitchell.
El soldado israelí perdió la vida al estallar a primera hora del día un artefacto explosivo al paso de un todoterreno militar que patrullaba al norte del cruce fronterizo de Kisufim, en territorio de Israel. El ataque causó heridas graves a un oficial y leves a otros dos uniformados.
Fuentes palestinas dijeron que los milicianos detonaron por control remoto la bomba, aunque la autoría del ataque no fue reivindicada por ninguna facción armada.
Tras la deflagración se originó un tiroteo entre soldados y milicianos, en los que un granjero palestino murió por los disparos de un tanque israelí que impactaron en su vivienda de Deir el Balaj, en el centro de Gaza.
Represalia en Jan Yunes
Horas después, en la que parece una represalia por la muerte del militar, un avión israelí disparó un cohete contra un miliciano que circulaba en moto por la ciudad de Jan Yunes, al sur de la franja. En un principio se informó de que el miliciano, identificado como Huseín Abu Shamie, murió en el bombardeo, pero fuentes médicas corrigieron el parte y dijeron que está herido muy grave. En el mismo bombardeo fue herido un menor. Fuentes militares citadas por el diario Yediot Aharonot aseguraron que el miliciano fue quien colocó los explosivos en Kisufim.
Tras los incidentes, Israel cerró todos los pasos y cruces comerciales con Gaza. Raed Fatuh, responsable de la Autoridad Palestina para la coordinación con Gaza, lamentó de que, «una vez más, esto significa que la ayuda humanitaria y el combustible no entrarán».
Entretanto, los dirigentes políticos israelíes, en plena campaña electoral, no perdieron ocasión para exigir una respuesta militar al ataque. El ministro de Defensa, Ehud Barak, líder del Partido Laborista -la tercera formación en liza- calificó el ataque de «un incidente muy serio que no puede ser aceptado» y sin dar más detalles dijo que su país «responderá». Por su parte, Tzipi Livni, titular de Exteriores y jefa del partido gobernante Kadima -segunda en las preferencias de voto, tras el conservador Likud-, aseveró: «No me interesa quién lo ha hecho... Israel tiene que responder».
Los de ayer son los incidentes armados más graves desde que Israel y Hamás anunciaron el día 18, y por separado, un alto el fuego, y coincide con el inicio de la misión del enviado de Obama. George Mitchell llegó ayer a El Cairo, su primera escala de una gira que lo llevará a Israel, Cisjordania, Jordania y Arabia Saudí.
Nada más llegar, Mitchell mantuvo una reunión con el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, a la que más tarde se unió el secretario general de la Liga Árabe, Amro Musa, quien después se entrevistó a solas con él. Musa manifestó la disposición a trabajar con la Administración Obama y expresó su esperanza de que en los próximos días se despeje el camino para un proceso de paz.
Poco después se anunció que Egipto ha propuesto que un acuerdo para alto el fuego permanente entre Hamás e Israel en la franja de Gaza entre en vigor el próximo 5 de febrero.