Un grupo afgano pone cinco cartuchos de dinamita en un comercio de París

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

17 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Nadie conoce en Francia al misterioso Frente Revolucionario Afgano que ayer reivindicó la colocación de cinco cartuchos de dinamita en uno de los almacenes Printemps de París. No estaban preparados para explotar, pero provocaron el desalojo de los grandes almacenes y dispararon todas las alarmas sobre el riesgo de un posible ataque terrorista.

Fue la agencia de noticias AFP la que recibió el aviso de la existencia de los artefactos en una carta en la que se exige la retirada de las tropas francesas de Afganistán antes de que acabe el próximo febrero. Eran las once y media de la mañana, justo antes del gran aluvión de clientes que estos días inundan el bulevard Haussmann en busca de regalos navideños.

No hubieran podido explotar: no tenían detonador, sino que «estaban rodeados por un cordón» y la dinamita era «bastante antigua», según reveló la ministra del Interior, Michéle Alliot-Marie. Además, estaban escondidos en el interior de la cisterna del lavabo de caballeros de la tercera planta.

«Hay que desconfiar de las indicaciones de la carta, que podrían orientar a los investigadores hacia falsas pistas», recalcó la ministra poco antes de que se conociera la detención de siete islamistas que presuntamente reclutaban combatientes para la causa afgana. Los servicios de información no los vinculan con la colocación de los explosivos y tienden incluso a descartar la pista islamista, porque «no son ni sus métodos ni su discurso»: no avisan, no utilizan ese tipo de explosivo, no justifican sus acciones y nunca utilizan el término revolucionario que adjetiva este Frente Afgano del que no tienen tampoco referencias en el Ministerio de Exteriores.

En la carta no se mencionan ni Alá ni el islam y sí se habla en cambio de «grandes almacenes capitalistas», lo que hace que las sospechas se dirijan a la extrema izquierda.

Pero Francia está amenazada junto al resto de países que mantienen tropas en Afganistán. Diez de los 2.787 soldados galos que forman parte de la misión de la OTAN murieron en agosto en una sangrienta emboscada. Tres mensajes de vídeo reiteraron desde entonces que es objetivo de atentados.

Los servicios antiterroristas piensan que se trata de una advertencia. La carta que anunciaba la localización exacta de los explosivos advierte que la próxima vez no avisarán.

Nicolas Sarkozy pidió vigilancia y «firmeza, porque no transigimos con el terrorismo». El primer ministro, François Fillon, reconoció que la amenaza es seria y Alliot-Marie anunció un reforzamiento del dispositivo de vigilancia en París.

El bulevar Haussmann es uno de los más controlados de la ciudad. El miércoles pasado, el Printemps ya fue desalojado por una falsa amenaza de bomba.