Miles de productores agropecuarios se instalaron con tractores al borde de rutas en 13 de los 17 departamentos que tiene Paraguay, en una gran protesta contra el Gobierno del presidente Fernando Lugo, al que reclaman seguridad.
«Este es un mensaje claro de toda la ciudadanía hastiada de la inseguridad y la violencia que imperan en el país», dijo el líder de la tractorada, Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).
La protesta, 110 días después del comienzo del Gobierno, es una reacción contra incesantes invasiones de propiedades y quema de edificaciones, de maquinarias y cultivos por parte de supuestos campesinos sin tierra, a los que la oposición atribuye respaldo gubernamental.
«Exigimos seguridad y trabajo al presidente Lugo», subrayó Cristaldo en una arenga que dio inicio a manifestaciones simultáneas en 60 puntos geográficos y que culminarán hoy con una concentración frente al Congreso. «Esta es una movilización gigantesca, inédita. Hemos salido pacíficamente a las banquinas [arcenes], sin cerrar las rutas, sin perjudicar a terceros», añadió.
La protesta llega a las ciudades
Los afectados, apoyados por 14 grandes gremios de productores y de empresarios, exigen el cese de la violencia en el campo, atribuida a grupos de supuestos campesinos sin tierra que mantienen en zozobra especialmente a los productores de soja que están en época de siembra.
Bajo el lema «Seguridad y trabajo para todos», los manifestantes consiguieron adhesiones de sectores ciudadanos que convocaron simultáneamente protestas en las ciudades.
Líderes de la oposición atribuyen a Lugo, ex obispo, un «preocupante» giro de su Gobierno hacia una izquierda que tiene al venezolano Chávez y al ecuatoriano Correa como modelos.
«Esta clase de Gobierno no es lo que la gente quería», dijo el líder del Partido Colorado (hasta este año en el poder), Luis Castiglioni. El influyente líder opositor, Lino Oviedo, afirmó que el Gobierno «no tiene rumbo».
Aníbal Carrillo, portavoz de Lugo, acusó a los productores agropecuarios de ser responsables «de la política económica que ha dejado sin trabajo a miles de compatriotas, así como también sin tierras, para desplazarlos a las orillas de las ciudades.