Como en la campaña, recurrirá a las aportaciones privadas para financiar los gastos de la transición
13 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cumpliendo con sus promesas de cambio, el presidente electo de EE.?UU. no permitirá que ningún grupo de presión (los conocidos lobbies ) controle y financie su transición hasta el Despacho Oval. «Barack Obama prometió cambiar la manera en que trabaja Washington y frenar la influencia de los grupos de presión. Hoy, el presidente electo está llevando esos compromisos más allá anunciando las reglas éticas más estrictas que cualquier otro equipo de transición haya anunciado en la historia», aseguró el martes John Podesta, copresidente del equipo que el senador por Illinois ha designado para supervisar el traspaso de poderes.
Podesta dio a conocer las reglas éticas que se aplicarán en el período de transición entre la Administración Bush y el nuevo Gobierno. Una de ellas impedirá a los actuales miembros de su equipo de transición hacer campaña para grupos de interés hasta doce meses después de su retirada de la esfera pública, una moratoria que se aplicará también a aquellos que entren en dicho equipo después de trabajar para un grupo de presión. Otra prohibirá a los miembros de estos donar dinero en el período de transición. Una norma que el senador afroamericano aplicó durante su campaña electoral, al igual que John McCain, ya que consideran que los cabildeos alimentan la cultura de corrupción en Washington.
Con esta iniciativa, Obama pone fin a unas reglas de juego que se remontan a la era de Ronald Reagan, el primer presidente electo en aceptar dinero de grupos de interés antes incluso de tomar posesión de su cargo.
Además, frena las recomendaciones de esos grupos sobre los miembros de la futura Administración. No obstante, algunas voces han criticado su postura, por creer que muchas de las mentes más brillantes del país quedarían fuera del Gobierno. «Puede que dejemos a quienes saben de muchas cosas, pero así ha de ser», señaló el martes Podesta.
Es por eso que el dinero de los grupos de presión quedará fuera en el proceso de transición, en el que se espera que se gaste una media de 12 millones de dólares y se contraten 450 personas. La campaña de Barack Obama, que sí aceptará donaciones privadas con cifras que no superen los 5.000 dólares, ha prometido además una lista pública de todos los donantes «para que todo el mundo sepa de dónde vienen los dólares».
Una obsesión por la transparencia a la medida de un líder reconvertido en icono moral que pretende pasar a los anales de la historia por ser el menos influenciable en las colinas del Capitolio.