El presidente de Sudán, Omar al Bashir, anunció ayer un alto el fuego unilateral en la región de Darfur, pero el principal grupo rebelde rechazó sumarse a él y dijo que desconfía de cualquier promesa del gobernante.
Al Bashir hizo el anuncio mientras los jueces del Tribunal Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, estudian la posibilidad de emitir una orden de arresto contra el presidente sudanés por su papel en la guerra de Darfur, que estalló en febrero del 2003.
El gobernante lanzó su propuesta en un asamblea sobre el conflicto de Darfur que quedó clausurada ayer después de casi un mes de sesiones. La reunión pretendía ser una conferencia de paz sobre Darfur, pero los rebeldes y la oposición se negaron a participar.
Según Al Bashir, el alto el fuego «inmediato e incondicional» será supervisado por una comisión de la que formen parte, entre otras personalidades, representantes de la Misión de Paz de la ONU y de la Unión Africana en Darfur, en el oeste de Sudán. «Nada es difícil para poder alcanzar una solución», afirmó Omar al Bashir.
La propuesta del gobernante incluye también la suspensión, hasta fin de año, de la campaña mediática en la prensa oficial contra los rebeldes, con el fin de «propiciar un ambiente que facilite la celebración de conversaciones de paz».
También anunció otras medidas, como el aumento de las provincias de Darfur (actualmente tres) y el estudio de indemnizaciones económicas para las víctimas del conflicto, que ha causado ya unos 300.000 muertos y más de dos millones de desplazados.