La policía gala acusa a la extrema izquierda de los sabotajes a los ferrocarriles franceses de alta velocidad

Esperanza Suárez

INTERNACIONAL

12 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El terrorismo de extrema izquierda se perfila como responsable de los actos de sabotaje que afectan a los ferrocarriles franceses desde el pasado abril. La policía ha detenido a diez personas, siete de ellas mujeres, integrantes de un grupo anarquista convertido en pesadilla de los pasajeros de los trenes de alta velocidad.

Las detenciones se practicaron en París, Rouen y Tarnac, un municipio del centro del país donde el comando había establecido su sede. La policía los vigilaba desde hace tiempo, pero no había conseguido vincularlos a los actos de sabotaje, que la dirección de la SNCF, la Renfe gala, se empeñaba en atribuir a trabajadores descontentos, por el alto nivel de conocimiento técnico demostrado en las acciones.

El grupo no tiene nombre y nunca hizo reivindicación alguna. Cuando se establecieron en una granja a dos kilómetros de la localidad, los vecinos sospecharon que se trataba de una secta, pero «se integraron rápidamente a través de su restaurante» y colaboraron con los proyectos de la comunidad.

En la granja han encontrado horarios detallados de los recorridos de trenes y amplia documentación sobre los ferrocarriles, así como un «manual del anarquista» que incluye una explicación concreta sobre las armas a utilizar en la guerrilla urbana.

La ministra del Interior, Michèlle Alliot-Marie, recordó ayer que ya en su toma de posesión advirtió de «los riesgos de resurgimiento violento de la extrema izquierda radical». El comando, encuadrado en el anarquismo autónomo, habría atacado a la SNCF porque «es un símbolo del Estado y sabía que sus actos tendrían fuertes repercusiones mediáticas».

La principal víctima de los sabotajes ha sido la línea Eurostar que une París y Londres. El primer incidente ocurrió el 8 de abril, cuando un corte en la catenaria transformó las dos horas y media de trayecto en más de nueve. Los atentados se sucedieron y en septiembre más de 20.000 viajeros se quedaron bloqueados por otro corte de catenaria en el centro del país. El 1 de noviembre más de un centenar de trenes de alta velocidad se quedaron bloqueados durante horas. Esta vez habían roto los cables a tiro de fusil.

La policía sigue buscando cómplices. Las siete mujeres, de entre 23 y los 34 años, «parecen haber tenido un papel importante en las acciones», según fuentes de la investigación.