La crisis bloquea la resolución de los problemas políticos de la UE

Juan Oliver

INTERNACIONAL

La economía puede ser el único punto de la agenda de la reunión de líderes europeos del miércoles y el jueves

12 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Presidencia francesa de la Unión Europea ha advertido a sus socios de que la agenda de la reunión que mantendrán esta semana los líderes europeos en Bruselas, y que pretendía abordar varios asuntos políticos de relevancia además de la situación de la economía, podría quedarse reducida a un único punto: cómo hacer frente a la crisis.

Al margen del colapso del sistema financiero, motivo de la reunión extraordinaria de los mandatarios de la eurozona, que se encontrarán hoy en París, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tenían previsto debatir el miércoles y el jueves en Bruselas sobre otros asuntos vitales para el futuro de la Unión. Según aseguran fuentes diplomáticas, Francia ha indicado que podrían caerse del orden del día si las cosas se tuercen aún más de aquí al miércoles. «Dependerá de cómo evolucione la situación», apuntan.

Atasco

En primer lugar, los Veintisiete deberían enfrentarse al dilema de cómo resolver el bloqueo institucional provocado por el no irlandés al Tratado de Lisboa. Si ese texto no entra plenamente en vigor antes de las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de junio, se atascará también la nueva estructura de poder pactada por la Unión Europea.

Tanto la distribución de escaños en la Eurocámara como el reparto de votos en el Consejo seguirán sujetos a los acuerdos de Niza, y tampoco se podrá nombrar una nueva Comisión con menos miembros y más capacidades, como prevé Lisboa. No habrá tampoco espacio legal para designar al presidente permanente del Consejo, que debería iniciar su mandato el 1 de enero del 2009, ni convertir al secretario de esa institución, Javier Solana, en ministro de Exteriores de la UE y vicepresidente de la Comisión.

Si la cumbre se convierte en un monográfico sobre la crisis económica -algunos analistas apuestan fuerte por esa posibilidad-, los jefes de Estado y de Gobierno tampoco podrán resolver los problemas con los que se ha topado en las últimas semanas la estrategia sobre energía y medio ambiente que adoptaron en marzo del año pasado.

Ese plan prevé que la UE reduzca en su conjunto un 20% el consumo de energía de aquí al año 2020, rebajando como mínimo en ese mismo porcentaje las emisiones de gases de efecto invernadero, y elevando también al 20% el uso de fuentes renovables. Sin embargo, algunos países ponen ahora pegas a las fórmulas diseñadas por la Comisión para llevar a la práctica esos objetivos, especialmente al nuevo sistema de comercio de emisiones de CO2 y al reparto de compromisos sobre energías limpias.

Exigencias

Especialmente Alemania, pero también Francia y el Reino Unido, quieren usar la crisis como argumento para suavizar las exigencias de aquellas propuestas y limitar los costes que tendrán que asumir sus industrias más contaminantes. A ese carro se han unido muchos de los socios del antiguo bloque del Este, que pretenden que se contabilice como recorte de emisiones el que registraron sus industrias en los años noventa tras el colapso del sistema productivo comunista. España, junto a un grupo de Estados nórdicos y mediterráneos, ha advertido que se opondrá rotundamente a modificar la estrategia pactada.