Fidel Castro arremete contra los funcionarios cubanos que sueñan con «satisfacer lo que la gente desea»

Milagros López de Guereño

INTERNACIONAL

04 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La dura realidad acrecentada por los devastadores efectos del paso de los huracanes Gustav e Ik e debe imponerse en Cuba, aun a costa de despanzurrar los sueños. Al menos, eso piensa el líder cubano Fidel Castro. En su última reflexión arremete contra algunos dirigentes que «sueñan realmente con satisfacer todas las solicitudes de pajaritos volando que la gente desea».

Como ha venido haciendo su hermano y presidente Raúl, Fidel Castro invoca la necesidad de trabajar: «No ser solo intelectual, sino también ser obrero, trabajar con las manos». En este momento se necesita mano de obra para trabajar el campo y reconstruir viviendas e infraestructuras. Cien mil jóvenes comunistas han integrado brigadas para esos menesteres.

Según el escrito de Fidel, el costo anual de energía es de 8.000 millones de dólares y los ingresos por las exportaciones principales apenas alcanzan los 2.000; no cuantifica la exportación de servicios (fundamentalmente médicos).

La todavía máxima autoridad del gobernante Partido Comunista relaciona el gasto con la «demanda desmedida de combustible» del Estado. La respuesta, dice, «ha sido categórica: reduzca las actividades que ha pensado o soñado».

Si los dirigentes deben rebajar sus expectativas, también deberán hacerlo los cubanos de a pie. Las aspiraciones a hacer turismo, viajar o tener un teléfono móvil han dado paso a la preocupación por llenar el frigorífico ante la falta de vegetales, frutas, tubérculos, carne de cerdo y cordero ofrecida en los mercados privados y estatales.

Los vientos huracanados se llevaron junto a las viviendas la mayor parte de las cosechas. La consecuencia inmediata fue que los mercados se quedaron pelados. La semana pasada el Gobierno reguló 16 productos básicos en los topados (mercados estatales), obligó a mantener en los agromercados (atendidos por particulares y regidos por la ley de la oferta y la demanda) los mismos costos que antes del ciclón, lo que no compensa a los vendedores, que deben pagar hasta el 80 % más del transporte por la subida de la gasolina.

El Gobierno aseguró que no subirán los productos de primera necesidad en divisas, aunque un pote de helado ha pasado esta semana pasado de 0,86 a 0,93 euros.

Junto a esas medidas han llegado otras, como el incremento de las inspecciones para revisar precios y vigilar que no se realicen ventas ilegales. Los inspectores detienen a los infractores.