Los sondeos le dan una desventaja de ocho puntos y su exceso de dramatismo ha logrado cansar al electorado
30 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Quien se mueve no sale en la foto, y quien cambia de estrategia corre el riesgo de perder. Con esta frase podría resumirse la actual situación de John McCain, cuya candidatura a la Presidencia vive estos días sus horas más bajas, según varias encuestas publicadas ayer en Estados Unidos.
Los continuos virajes de timón del senador de Arizona, incluida su estrategia de suspender su campaña electoral con motivo de la crisis financiera que sacude Estados Unidos, han acabado por pasarle factura a un candidato «cuyo exceso de dramatismo ha conseguido cansar al electorado», según Los Angeles Times .
En la encuesta hecha por la firma Gallup, el demócrata Barack Obama aventaja por ocho puntos porcentuales al republicano (50% frente a 42%). El sondeo fue realizado en el período comprendido entre el anuncio de McCain de que suspendía sus actos electorales hasta el día después del debate presidencial. Las encuestas dejan patente que la mayoría de sus compatriotas prefieren a Obama, no solo en el terreno económico, sino también como comandante en jefe.
Los mismos actos
Al hecho de que McCain llegara tarde y mal a las negociaciones del plan de rescate financiero, y luego fuera uno de los primeros en abandonar la mesa de negociaciones, se suman también estos días las críticas de la prensa, para quien el senador nunca suspendió en realidad sus actividades políticas, ya que siguió concediendo entrevistas e incluso emitiendo anuncios.
Un conjunto de calamidades al que se unía en los últimos días la caída en desgracia de la actual candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin. Y es que, aunque el Partido Republicano vio como en un principio la elección de la gobernadora de Alaska conseguía entusiasmar a las bases más conservadoras, sus pobres intervenciones ante los medios de comunicación han conseguido desinflar ese entusiasmo. Su última entrevista, emitida por la cadena de televisión CBS la semana pasada, fue considerada de modo casi unánime como un desastre.
En ella, Palin perdió el hilo de lo que decía en varias ocasiones y en otras contestó de manera incoherente, como si hubiera hilado palabras sueltas de algunos de los lemas de su campaña.
Según una encuesta de The Wall Street Journal, tan solo uno de cada tres estadounidenses la ven ahora como una opción real para llegar a la Casa Blanca.
Otro problema al que se enfrentan los republicanos es el veredicto de una comisión de investigación que debe determinar si Sarah Palin cometió abuso de poder como gobernadora tras despedir a uno de sus ayudantes. Su resolución se espera para el próximo 10 de octubre.
¿Una nueva oportunidad?
La última oportunidad de esta mujer con fama de mano de hierro y verborrea de oro pasa por su actuación en el que será su primer cara a cara con su rival demócrata, Joe Biden. Por ello, figuras de la talla de Rick Davis, director de campaña, o Steve Schmidt, auténtico artífice del cambio de viraje del senador de Arizona, son los encargados de velar por el entrenamiento de Palin. El grupo permanecerá encerrado hasta el mismo día del debate, el jueves, en un rancho propiedad de McCain en Sedona (Arizona).
Un período de reclusión al que también se someterá su rival demócrata Joe Biden, que ayer suspendió todos sus actos de campaña para poder centrarse en la contienda. Sabedor de la dificultad que tendrá enfrentarse a Palin, a quien le gusta lanzar acusaciones de sexismo cada vez que se ve arrinconada. Desde las filas demócratas se aconsejó a Biden evitar cualquier confrontación directa con su rival y centrarse tan solo en los datos objetivos.
«Lo mejor que puede hacer es ignorarla y centrarse en sus propias virtudes y las de Obama», en palabras de Bill Clinton, cuya propia esposa consiguió su primera victoria en la elecciones al Senado por Nueva York tras acusar a su rival de machista.