Unos 3.000 voluntarios tienen la misión de inscribir en el censo electoral a jóvenes afroamericanos que nunca han ejercido su derecho en las urnas
17 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La primera vez que Estados Unidos escuchó hablar de Barack Obama en unas elecciones presidenciales no fue, como se cree, durante la campaña en el 2004 del candidato demócrata John Kerry. Fue en 1996, con motivo de la candidatura de su ahora rival Bill Clinton. En aquel entonces, Obama era tan solo un joven abogado al servicio de las calles de Chicago. Sin embargo, y tras conseguir registrar a más de 150.000 nuevos votantes para la causa demócrata, su nombre saltó a las portadas nacionales.
Doce años después, y convertido ya en el candidato oficial a la presidencia de su partido, Obama decidió, hace unas semanas, volver a echar mano de sus habilidades como captador de votantes, lanzando una nueva campaña destinada a aumentar el índice de participación electoral de su país.
Bautizada como The Register Vote Drive (la carrera de los votos), esta nueva cruzada tendría como objetivo inscribir en el censo electoral a millones de jóvenes afroamericanos, quienes, aun sin haber ejercido nunca su derecho a elegir a sus gobernantes, podrían acudir a las urnas en noviembre espoleados por la promesa de cambio de candidato.
Para lograr esta difícil empresa, y en una nación donde el porcentaje de personas que han votado en unas elecciones nunca ha superado el 56%, Obama contaría con la ayuda de un ejército de al menos 3.000 voluntarios, los cuales, desde hace semanas, tocan puertas, llaman por teléfono y hasta visitan paradas de autobús para lograr su objetivo.
A estos voluntarios les motiva, además de sus inquietudes políticas, la promesa de poder conocer en persona a quien John McCain definió, en su día, como «la mayor celebridad del mundo». Cuentan los foros de Internet que el ímpetu de Barack Obama por añadir nuevos votos a su cuenta es tan grande que se habría comprometido a estrechar la mano a cualquiera que consiga registrar a más de cien personas.
Cada voto cuenta
Pero ¿hasta qué punto una mayor participación en las urnas beneficiará al Partido Demócrata y no al republicano? Para contestar a esta pregunta, habría que remitirse a una encuesta publicada recientemente por el periódico The Washington Post, en la que se asegura que, a pesar de su aparente ventaja frente a McCain, «el éxito final de Obama pasa en realidad por su capacidad para añadir nuevos votantes a su causa». Más concretamente, en estados claves como Florida (verdadera piedra de toque entre George W. Bush y Al Gore), donde debería aumentar al menos un 27% la participación, o Míchigan, región conocida por no haber sido fiel a ningún partido en las últimas elecciones, y donde Obama debería conseguir duplicar el censo actual para salir vencedor.