Seis personas -tres atacantes y tres policías, todos de nacionalidad turca- murieron ayer en un tiroteo ante el consulado de Estados Unidos en Estambul, mientras que un cuarto agresor consiguió escapar. El acto fue calificado de terrorista por las autoridades turcas y estadounidenses, que apuntaron que puede ser obra de alguna célula de Al Qaida.
El tiroteo comenzó sobre las 11 horas, cuando hombres armados atacaron el puesto policial que se encuentra ante la misión diplomática, donde está el servicio de visados. Algunos testigos dijeron que un automóvil blanco con cuatro ocupantes aminoró la velocidad y se detuvo frente a la entrada principal del consulado, fuertemente vigilada, en la parte europea de la metrópoli turca. Tres de los ocupantes se bajaron del coche y abrieron fuego contra la policía apostada frente a la legación, desatándose un tiroteo que se prolongó durante siete u ocho minutos.
El fiscal general de Estambul, Cengiz Engin, señaló que los atacantes, de entre 20 y 25 años de edad, usaron escopetas y ametralladoras automáticas y fueron identificados como ciudadanos turcos, nacidos en el este y en el sureste del país. La policía ha detenido a tres personas del entorno familiar de los tres presuntos terroristas muertos para recabar informaciones sobre los presuntos atacantes, de los que uno logró escaparse.
Varios canales de televisión turcos aseguraron -en base a fuentes policiales- que los atacantes visitaron en el pasado Afganistán, donde recibieron entrenamiento terrorista, y sospechan que podría tratarse de células durmientes de Al Qaida. Otros medios afirmaron que el vehículo de los terroristas podría haber llevado explosivos y que la intervención de un policía de tránsito pudo evitar un atentado mayor.