Un atentado suicida contra la Embajada de la India en Kabul, en pleno centro de la capital afgana, mató ayer a 41 personas -incluyendo un agregado militar, un diplomático y dos guardias de seguridad indios- y dejó 139 heridos, informaron fuentes oficiales de ambos países.
«Más de 40 personas, en su mayoría civiles que habían venido aquí para pedir visados, murieron», declaró un portavoz del Ministerio del Interior afgano, Najib Nikzad.
Es el atentado con bomba con mayor número de víctimas mortales en la capital afgana desde el inicio de la insurrección de las milicias islamistas talibanes, expulsadas del poder en el 2001 por una coalición militar encabezada por Estados Unidos.
Un suicida hizo estallar poco después de las 8.30 su coche bomba contra la verja de la embajada india, mientras el coche de un diplomático entraba en el recinto, declaró el embajador de la India, Jayan Prasad.
El cuerpo del diplomático, un consejero político, fue propulsado hasta el tejado de un edificio contiguo, donde fue hallado varias horas más tarde, precisó un miembro de la representación india.
La potente explosión provocó una espesa humareda negra. El suelo se llenó de cuerpos mutilados y restos humanos, informaron varios testigos.
Según el Ministerio del Interior afgano, el atentado fue llevado a cabo «en coordinación y con la asistencia de círculos de inteligencia regionales», aseguró su portavoz, Zemarai Bashary.
Al ser preguntado si ello significaba una acusación contra el vecino Pakistán, Bashary declinó hacer algún comentario.
La India es un fiel aliado del Gobierno del presidente afgano Hamid Karzai, que enfrenta una insurrección de los talibanes cada vez más intensa.
El Gobierno indio condenó firmemente el atentado y reafirmó su alianza con Kabul. «Tales actos de terror no nos desviarán de nuestro compromiso con el Gobierno y el pueblo afganos», indicó. Los talibanes han desmentido su implicación en el ataque. «Nosotros no hemos hecho eso», aseguró uno de sus portavoces, Zabihulá Mujahid.