El Parlamento de Chipre ratificó ayer el texto, pese a que el partido del presidente votó en contra
04 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las declaraciones que han realizado estos días por separado en contra de seguir adelante con la ratificación del Tratado de Lisboa no les deben parecer suficientes y ayer insistieron en sus tesis, añadiendo más presión sobre la presidencia francesa de la UE. El jefe de la República Checa, Vaclav Klaus, criticó abiertamente el intento de su homólogo galo Nicolás Sarkozy de construir una UE «a la francesa». El jefe del Estado polaco, Lech Kaczynski, reiteró por su parte que ratificar el Tratado de Lisboa «no tiene sentido», y aseguró que se toma con calma todo el revuelo generado por su decisión porque, afirmó, «he sido tantas veces acusado injustamente en mi vida, que ya lo asumo con tranquilidad».
«Temo una gran presión para construir una UE a la francesa», argumentó Klaus, quien explicó: «Nuestra postura es necesariamente otra, y por ello debemos luchar para que la tendencia en la UE no vaya en esa dirección que impone Francia y a la que estamos predestinados con el rechazado Tratado de Lisboa». El euroescéptico jefe de Estado checo expresó su confianza en que el Tribunal Constitucional o el Senado impidan la ratificación del documento comunitario en el país centroeuropeo.
Según Klaus, el hecho de que el Tratado no entre en vigor el 1 de enero del 2009 no tendrá ningún influjo significativo en la presidencia checa de la UE, que comienza ese día, ni en el funcionamiento de la Europa de los Veintisiete. «Si habrá algún efecto, será positivo. Por lo menos, la presidencia checa tendrá todo su valor, ya que el Tratado de Lisboa debilita el papel del país que preside», apostilló.
Por su parte, Kaczynski insistió en que «el Tratado europeo ha perdido su razón de ser, después de que uno de los países miembros haya rechazado su ratificación», en referencia al fallido referendo de Irlanda.
Lech Kaczynski recordó que, según la legislación de la Unión Europea, «es necesario el acuerdo de todos los Estados para dotar de validez al texto, así que después de lo sucedido en Irlanda, la ratificación polaca ya no tiene sentido». El presidente de Polonia mantiene su posición de que solo rubricará el texto europeo si Irlanda lo aprueba finalmente en un nuevo referendo, lo que ha situado a este político polaco, hermano gemelo del líder de la oposición conservadora, Jaroslaw Kaczynski, a la cabeza de las posiciones más euroescépticas.
Por otra parte, el Parlamento de Chipre ratificó ayer el Tratado de Lisboa a pesar de la oposición del Partido Comunista del presidente chipriota, Demetris Christofias. En total, 31 de los 49 diputados presentes votaron a favor del texto, uno se abstuvo y los diecisiete diputados comunistas votaron en contra. Chipre ingresó en la UE en el 2004.