Cientos de personas han tenido que ser evacuados del paraje natural conocido como «Big Sur».
04 jul 2008 . Actualizado a las 21:36 h.La ola de incendios que asuela California ha consumido unas 211.000 hectáreas en las últimas semanas sin que haya podido ser controlada, informaron hoy las autoridades.
Miles de personas han recibido órdenes de evacuación en los condados de Monterey, Santa Barbara y Shasta, que sufren el azote del fuego avivado por las condiciones de calor y tiempo seco.
Las autoridades de California se han volcado a combatir los incendios y han movilizado a más de 19.900 personas y más de 100 helicópteros, con la ayuda del Gobierno federal y otros estados.
Además, el gobernador, Arnold Schwarzenegger, ha activado a la Guardia Nacional, 200 de cuyos efectivos recibirán hoy equipos de bombero y comenzarán un curso de formación acelerado para incorporarse a las tareas de combate a las llamas.
En total se han declarado desde el 20 de junio 1.781 fuegos, la mayoría causados por rayos.
De ellos, 335 continúan ardiendo. Hasta ahora 67 edificios han resultado destruidos y más de 14.000 están amenazados, según las estadísticas divulgadas hoy por el estado de California.
Uno de los focos más peligrosos es el bautizado como «Gap Fire», que ha puesto en peligro a unos 3.000 edificios en las cercanías de Santa Barbara. Este fuego ya ha arrasado unas 2.200 hectáreas y tan sólo un 10 por ciento de las llamas están contenidas.
El otro punto de mayor riesgo es el llamado «Basin Complex Fire», que amenaza a la localidad costera de «Big Sur», cuyos 1.400 residentes han recibido la orden de evacuación.
En las últimas semanas este fuego ha destruido unas 26.500 hectáreas de arboleda y matorral del Bosque Nacional Los Padres, tan sólo un 5 por ciento de su extensión está contenida.
Ha calcinado 23 edificios y otros 2.000 están en peligro de correr la misma suerte.
Rob Roland, un voluntario de 63 años, murió el jueves en el hospital tras desmayarse mientras colaboraba en las tareas contra incendios en el Condado Mondocino.
Se trata de la única muerte vinculada a los fuegos.