Ulan Bator vive en calma su segundo día de estado de emergencia

EFE

INTERNACIONAL

En las protestas por un presunto fraude electoral murieron al menos cinco personas.

04 jul 2008 . Actualizado a las 00:33 h.

La capital mongola, Ulan Bator, vive hoy en calma su segundo día de estado de emergencia, tras las protestas por un presunto fraude electoral en las que murieron al menos cinco personas, informó la agencia estatal mongola, Montsame.

La Comisión Electoral General publicó anoche los resultados preliminares de los comicios del pasado domingo, que dan, con el 74,3 por ciento de los votos escrutados, 44 escaños y mayoría absoluta al gobernante Partido Revolucionario Popular de Mongolia (PRPM, ex comunista).

Según esos primeros resultados, el opositor Partido Demócrata, cuyo líder, Tsakhia Elbegdorj, ha denunciado la compra de votos y sobornos de los observadores electorales, consiguió 27 asientos de los 76 que tiene el Parlamento o Gran Hural.

Las revueltas se desataron el pasado lunes, cuando miles de manifestantes salieron a la calle para protestar por un supuesto fraude en los comicios parlamentarios después de que la prensa estatal anunciase la victoria del PRPM.

Durante las revueltas, en las que hubo más de 300 heridos entre civiles y policías, los manifestantes prendieron fuego a las sedes del PRPM y del Ejecutivo, así como a la principal comisaría de Policía de la ciudad.

El Parlamento celebra hoy una sesión extraordinaria para decidir qué pasos adoptar tras los sucesos del lunes, publica la página web independiente Mongolia Web News (mongolia-web.com), mientras la Policía el Ejército siguen controlando las calles.

El presidente del país, Nambarin Enkhbayar, declaró tras los incidentes cuatro días de estado de emergencia y el toque de queda desde las 22.00 hasta las 08.00 horas locales en la capital del país, en un decreto en el que autorizó el uso de la fuerza contra .

En su primera respuesta oficial a la crisis, China confió hoy en que Mongolia pueda mantener la estabilidad y negó que se hubiera producido un refuerzo de la seguridad en la frontera, como señalaron algunas informaciones de prensa.

«Como vecino amistoso de Mongolia, esperamos que las relaciones entre China y Mongolia puedan continuar con su crecimiento estable y los intercambios personales se mantengan normales», dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Liu Jianchao.

Mongolia vivió durante 70 años a la sombra de la Unión Soviética, convertida prácticamente en una de sus repúblicas pese a mantener la independencia de facto y con el PRPM como único partido.

Sin salida al mar y encajonada entre Rusia y China, el país del legendario Genghis Khan tiene apenas 3 millones de habitantes en una superficie tres veces mayor que España y con importantes yacimientos de carbón, petróleo, cobre, mineral de hierro, estaño, molibdeno, níquel, zinc, tungsteno, oro, plata, fosfatos y fluorita.

La explotación de los recursos minerales en el país, donde más del 35 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, ha sido precisamente uno de los ejes de la campaña de ambas formaciones.

Mientras el PRPM defiende una enmienda a la actual ley que da al Gobierno el derecho de hacerse con hasta el 51 por ciento de los yacimientos si se utilizan fondos estatales para descubrirlo, los demócratas creen que las compañías privadas deberían poder hacerse con una parte mayoritaria.

Multinacionales como la anglo-australiana Rio Tinto, que pretende participar en el proyecto de cobre de Oyu Tolgi, aguardan impacientes la reforma legislativa, paralizada hasta ahora por la falta de mayoría absoluta en el Gran Hural.